Se está rifando una guerra

Creemos que controlamos nuestra vida, que sabemos gestionar nuestras emociones. Constantemente recibimos estímulos externos, sonidos, imágenes, sensaciones, olores… cualquier cosa que recogen lo que se ha venido en llamar los cinco sentidos. Y luego están aquellas personas que hablan del sexto sentido que, humildemente, pienso que no es más que la experiencia, el instinto.

Porque todos esos estímulos que recogemos, sea con cinco o con seis sentidos, luego es procesado por el cerebro, que le encanta hacer trampas. Trampas que las empresas que dominan nuestro mundo (los que nos gobiernan no son más que meros lacayos de estas) saben perfectamente como aprovechar.

Volvamos al tema que ha capitalizado la prensa internacional (y este blog, dicho sea de paso) estos días: la crisis de los refugiados sirios en Europa. Comencemos por el principio.

Nadie se ha acordado de los refugiados sirios hasta que han llamado, toc, toc, toc, a las puertas de nuestros civilizados, tecnificados y podridos países europeos. Hemos ido a su país porque decíamos que había un dictador que era muy malo pero en realidad lo que queríamos, reconozcámoslo, era un pelele que bailase nuestra agua y nos vendiese las riquezas naturales del país (o, en el caso de Siria, permitiese aislar a otro país malo, malo, malo -ahora menos- como Irán, además de tener el control del pasillo petrolero de oriente). Y para ello hemos creado el monstruo de siete cabezas llamado ISIS, para no tener que entrar (o, mejor dicho, tener la excusa para si entrar) a saco en ese país, establecer nuestro pelele y asunto olvidado, que se sigan matando entre ellos, que ya nos dará igual.

Pero como ya pasó anteriormente, los creadores han perdido el control de su monstruo, aunque también les ha venido bien. No nos engañemos, los países europeos están entre aquellos que más armamento fabrican y, posteriormente, venden. Si no hay guerra, no se venden armas; si no se venden armas, no hay beneficios. Sencillo, ¿verdad?

El problema, como siempre para ellos, es la población civil. Pero no la siria, a esa se la mata y a otra cosa, mariposa. Pero la población civil de cada país es diferente, hay que engañarla, engatusarla y convencerla de que es necesario, ético y amparado por la legalidad internacional entrar en Siria como un pulpo en un cacharrería y poner al mando del país a nuestro pelele particular. Da igual cuantos niños, mujeres o ancianos inocentes mueran, son víctimas “colaterales”.

Las barbaridades del ISIS solamente han ido en aumento. Empezaron por las decapitaciones, emitidas sin pudor por los medios de comunicación occidentales. Hubo una repulsa generalizada. Y, a partir de ahí, la forma de los asesinatos del ISIS fue in crescendo cada vez sobre pasando unos cuantos de miles de kilómetros la línea roja de cualquier ser humano cabal. Hasta que han llegado las últimas imágenes, las que muestran a homosexuales siendo arrojados de edificios. Es como si alguien nos quisieran vender algo, y no es precisamente el ISIS… ¿los gobiernos de China, EE.UU. o de Corea del Norte hacen publicas las imágenes de sus ejecuciones?

Y, de repente, cuando los occidentales nos hemos insensibilizado a esas imágenes (porque sí, porque al final nos insensibilizamos) llega el cadáver de un pobre niño en la arena. Y la indignación vuelve a su máximo esplendor. ¿Y si en ese momento justo, en ese preciso instante en el cual la fotografía del cadáver del pequeño Aylan daba la vuelta al mundo hubiesen preguntado a la gente si querrían una invasión sobre Siria?

Como tuiteamos el otro día, se está rifando una guerra… una guerra injusta, como todas, y en la que la población civil perderá, como siempre, y las grandes empresas ganarán, también como siempre.

Publicado por

eldelosmarrones

Pues eso... el que se encarga de los marrones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *