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Viaje a Madrid (y VI) – Madrid

Perpetrado el 11 de agosto del 2010 por Aitortxu

Con este post cierro esta crónica del viaje a Madrid que hicimos en Noviembre, para así poder contaros, en breve, lo prometo, el viaje por Asturias que hicimos hace un par de semanas.

Este viaje a Madrid me gusto más que el anterior que hicimos, probablemente porque estuvimos más en la Villa y Corte, la recorrimos en relativa profundidad, al menos por el centro, y la verdad es que me quedan muchas ganas de volver a Madrid y volver a visitarla, pero eso será cuando el Museo Arqueológico Nacional este abierto al público de nuevo.

Nuestro último día en Madrid fue, quizá, el más productivo: por la mañana visitamos el Museo del Ferrocarril y el parque de El Retiro y por la tarde, simplemente, callejeamos.

Museo del Ferrocarril de Delicias

Interior del museo del Ferrocarril de Delicias, con el Talgo II al fondo.

Foto: Aitortxu.

El Museo del Ferrocarril Delicias probablemente sea el museo de ferrocarril más importante de España, con una colección de locomotoras muy completa, aunque solamente abarque el ancho ibérico. Está situado en la antigua estación de Delicias, deliciosamente construida en 1880 con una cubierta de acero a dos aguas muy similar a la de las grandes estaciones decimonónicas, siendo la primera estación monumental construida en Madrid.

Locomotora del Talgo II

La locomotora Virgen de Aranzazu, una de las encargadas de la tracción de los trenes Talgo II.

Foto: Aitortxu.

Dentro del Museo pueden encontrarse varias salas con elementos relacionados con el ferrocarril, como la sala de tracción, la de relojes, la de modelismo, etc… aunque el espacio estrella del Museo es, evidentemente, la playa de vías, donde pueden verse las grandes locomotoras que surcaron las vías de las diferentes compañías de ferrocarril que existieron el España (M.Z.A., Norte…) y que posteriormente se fusionaron en RENFE. Las locomotoras están ordenadas por tracción, diesel, eléctrica y vapor.

A destacar, a mi juicio al menos, dos joyas que se han mantenido en esa playa de vías: el Talgo II, con la Virgen de Aranzazu (sólo quedan dos composiciones preservadas, esta y la que se encuentra en el Museo del Ferrocarril de Vilanova i la Geltrú) y la Confederación 242F2009, mítica locomotora de los ferrocarriles españoles y una de las últimas en prestar servicio comercial.

Y al que no le gusten los trenes, al menos podrá tomarse un café en un antiguo vagón restaurante Pullman, algo que hoy en día es totalmente imposible, si no es en el Museo del Ferrocarril Delicias. Visita totalmente recomendable.

Llegar al museo no tiene pérdida, ya que existen estaciones de tren, autobús y metro a escasos 20 mts. de la entrada principal, pero en la página de información de la web del museo lo explican detalladamente, junto con tarifas y horarios.

Interior del vagón cafetería

Una de las mesas del vagón cafetería, totalmente operativo.

Foto: Aitortxu.

Fuente del Ángel caído

Fuente del Ángel caído.

Foto: Aitortxu.

Después de visitar el Museo del Ferrocarril, nos dirigimos al Parque del Retiro, que es un parque ajardinado de 118 hectáreas, y cuyos elementos actuales más destacados son el lago central presidido por el monumento a Alfonso XII y el Palacio de Cristal.

Pasear por el parque es todo un ejercicio de relajación, siendo audibles solamente el ruido de los pájaros que pueblan el parque y del agua de las innumerables fuentes ornamentales que lo jalonan. Personalmente, la que más me llamo la atención, fue la del Ángel caído.

El parque se asienta sobre unos terrenos que el Conde-Duque de Olivares regalo al Rey Felipe IV, comenzando este la construcción de diferentes edificios, como el Palacio del Buen Retiro, con el fin de que los jardines sirviesen como evasión a la corte de la época.

No fue hasta finales del siglo XVIII cuando Carlos III abrió el parque al público, con la condición, eso sí, de ir bien aseado y vestido.

Hoy en día el parque, aunque lleno de personas de determinada etnia que leen la buena esperanza (y que me llaman payo malo por no querer cogerles una ramita de romero) y de policías (probablemente debido a lo anterior), es un gran oasis de tranquilidad en medio de Madrid, donde se puede pasear, correr, sentarse a la sombra de algún árbol o, simplemente, contemplar las maravillosas obras esculturales que jalonan todos sus caminos. Y, si alguien tiene añoranza de la costa, aunque sea un triste y patético sucedáneo, siempre puede alquilar un bote en el estanque y remar un ratito.

Estanque del Retiro

Estanque del Retiro, presidido por la escultura en honor de Alfonso XII.

Foto: Aitortxu.

Viaje a Madrid (y V) – Cerrado por ser lunes

Perpetrado el 22 de julio del 2010 por Aitortxu

Sé que los post sobre este viaje los tenía totalmente abandonados, pero más vale tarde que nunca…

Los lunes en Madrid es difícil encontrar algún museo abierto, ya que es el día de descanso semanal, pero haberlos haylos, como las meigas.

El día que llegamos a Madrid lo primero que hicimos fue buscar la oficina de turismo para que nos recomendasen que ver por la ciudad y entre las recomendaciones que nos dieron, nos comentaron que es lo que se podía hacer los lunes y, además, uno de los folletos que nos dieron sobre que se podía visitar en la ciudad contenía una sección exclusivamente dedicada a tal día.

La anterior, y primera vez, que estuvimos en Madrid vimos una ciudad muy abierta, muy verde, por donde daba gusto pasear y dado que no teníamos mucho interés en ver los museos que abrían los lunes, decidimos dar un paseo por Madrid, comenzando por la estación de Atocha, que aún siendo una estación soterrada sigue conservando su cubierta original (parecida a la de la estación de Abando Indalecio Prieto) en cuyo interior han aprovechado para crear un bonito parque con árboles y jardines.

Estación de Atocha

Exterior de la estación de Atocha.

Foto: Aitortxu.

Si hay algo que nos llamo la atención de Madrid fue la arquitectura de sus edificios, claro que parte con ventaja respecto al resto de ciudades españolas debido a su status de capital del Reino. Subiendo por el Paseo del Prado, puede verse, primero los muros del Jardín botánico, remanso de paz donde se puede pasear entre cantidad de árboles y plantas exóticas. Junto al jardín botánico, se encuentra el Museo del Prado, cuya fachada es simplemente maravillosa, con multitud de frescos y esculturas.

De reseñar, tristemente, es la gran presencia policial que había en todo el paseo del Prado (también en otras zonas de la Villa y Corte), reflejo del gran número de robos que se perpetran, especialmente contra los turistas.

Al llegar a la fuente de Neptuno nos dirigimos a la Parroquia San Jerónimo el Real, más conocida como los Jerónimos, y que se encuentra al lado de la sede de la R.A.E., cuyos jardines dejan adivinar un precioso edificio de estilo clásico.

Seguimos nuestro paseo por la calle Felipe IV, donde se encuentra el Casón del Buen Retiro, construido como Salón de Baile del Palacio del Buen Retiro y que es uno de los 2 únicos edificios de dicho palacio que ha llegado hasta nuestro días y a cuya vera se encuentra el otro edificio superviviente: el museo del ejército.

Después de pasar por delante del edificio de la Bolsa de Madrid y de evitar las miradas inquisitoriales del portero del hotel Ritz, decidimos visitar el Circo, si, el de los dos leones en la entrada. Eso si, no vimos ningún payaso. Así que decidimos volver poco a poco a la zona de Sol, pero nos fuimos por la dirección contraria y, viendo pasar ministerio tras ministerio, finalmente llegamos al Banco de España y a la Cibeles. Ir por la calle de Alcalá, como decía la canción, es un paseo muy recomendable, lleno de edificios fabulosos, como la iglesia de los Calatravas, el edificio Metrópolis, o el instituto Cervantes. Ojo al llegar al Banco de España, no se os ocurra mirar los coches que allí dentro hay aparcados, porque quizá os salga del alma lo que pensáis delante de algún “ecologista” (al menos el tío aquel iba de verde, aunque con un sobrero negro muy raro de tres puntas).

Edificio en la calle de Alcalá

Por la calle de Alcalá pueden encontrarse fabulosos edificios.

Foto: Aitortxu.

Vista la Cibeles, decidimos dar media vuelta y poner rumbo a la plaza del Sol, donde buscamos un lugar donde comer. No voy a mentiros, desde noviembre ha llovido mucho y no me acuerdo bien, pero juraría que comimos en un lugar llamado Colby. De lo que si estoy seguro es que estaba en la Calle Vergara, cerca del Palacio Real de El Pardo, y que tanto la comida como el trato fueron muy buenos.

Tras la agradable comida, otro pequeño paseo, primero por la Plaza de Oriente y después por el Museo Arqueológico nacional, que estaba en obras, lo que traducido significa que necesitabas un GPS, además de un caminito de migas de pan, para poder encontrar la entrada y que solamente estaba abierto al público una pequeña selección de obras en la planta baja del museo, entre ellas, La dama de Elche.

Y ya la tarde iba cayendo, por lo que, poquito a poco, y por la Calle Mayor, fuimos retirándonos a nuestro refugio en Getafe.

Viaje a Madrid (y IV) – Los dobles de Michael

Perpetrado el 28 de enero del 2010 por Aitortxu

Nuestro viaje a Madrid coincidió con la festividad del día de Todos los Santos, Halloween o Samhain, como cada uno quiera llamarlo. Aunque si somos fieles a la realidad y teniendo en cuenta el lugar y el momento, lo que se festejaba era Halloween, al más puro estilo norteamericano, además.

El parque Warner se engalana todos los fines de semana de octubre con sus más sangrientas, fétidas y rasgadas vestiduras para sumergir de lleno al visitante en el más genuino ambiente norteamericano de Halloween, teniendo lugar la noche del 31 de octubre la cumbre de tan terrorífica ambientación con la celebración de un desfile del terror.

Ya, desde la mañana, se veía a muchísima gente, jóvenes, familias enteras, etc… disfrazadas para la ocasión o simplemente maquilladas y la estrella era, como no, Michael Jackson y sus zombis de Thriller. Que empacho, por favor, de Thriller, no quiero volver a escuchar esa canción ni ver a nadie disfrazado de Michael Jackson en diez años, por lo menos. Por favor.

A lo largo del día de organizan diferentes espectáculos con la temática del mundo de terror como tema, obviamente muy light ya que la mayoría van dirigidos a todo el público, es decir, a los críos, como una especie de taller para enseñar a los críos a bailar el Thriller.

También, en esta fecha tan señalada, se abre al público la única atracción que permanece cerrada en el parque el resto del año: el túnel del terror. No creo necesario el tener que explicaros sobre que trata la atracción, por cierto, creo recordar que una de las pocas atracciones para adultos del parque.

Aunque, para un servidor, más que un fin de semana terrorífico fue el fin de semana de la salsa de tomate, las caras pintadas de blanco y de odiar a Michael Jackson, que parece que son los iconos del terror: sangre, caras pálidas y Michael Jackson. Habrá que recomendar, un día de estos, algunas películas buenas de Terror.

Viaje a Madrid (y III) – Entre montañas rusas

Perpetrado el 14 de enero del 2010 por Aitortxu
Logo Warner

Entrada al parque Warner

Foto: Aitortxu.

Los dos días del fin de semana los utilizamos para ir al parque de atracciones Warner, que aprovechando la festividad celta de Samhain, es decir, lo que los americanos llaman Halloween, ambienta el parque en escenas de terror, animando a sus visitantes a ir disfrazados, maquillados, etc…

Situado a escasos kilómetros de Madrid capital, la mejor manera de llegar al parque es por ferrocarril, ya que existe una linea de cercanías que parte de Pinto (a donde puede llegarse fácilmente desde Madrid también mediante los trenes de cercanías) y llega hasta la misma puerta del parque de atracciones. En caso de optar por el coche, tampoco tiene perdida, existiendo autopista hasta la entrada del parque. Eso si, en caso de ir en coche habrá que pagar los, a mi juicio, muy excesivos 8 € que cuesta el parking.

La comida, simple y llanamente es horrible y muy excesivamente cara (30€ por dos menús compuestos por patatas fritas, hamburguesa made in McDonals y bebida). Las maquinas expendedoras son un atraco a mano armada (casi 3€ un botellín de Coca – Cola) y el servicio del bar (ambientado en el Casablanca) que existe en el parque es muy pésimo: directamente no atienden a los clientes.

En cuanto a las atracciones el parque está orientado a todo tipo de público, desde atracciones para los más pequeños (que incluyen incluso mini-montañas rusas) hasta montañas rusas solamente aptas para determinadas personas. También cuenta con numerosos espectáculos, algunos fijos y otros que se realizan especialmente en la temporada de Halloween. El éxtasis de dicha temporada tiene lugar la noche del 31 de octubre, cuando se realiza el desfile de Halloween.

Personalmente las atracciones que me gustan son aquellas que hacen que el cuerpo segregue adrenalina a raudales, con la consiguiente producción de endorfinas. Y para ello nada mejor que te suelten a 50 mts. de altura en un tren a 100 km/h, con el viento azotándote todo el cuerpo, y experimentar varios Gs de fuerza. Así que las montañas rusas y yo somos buenos amigos. Muy buenos amigos.

En el parque Warner podemos encontrar 4 montañas rusas, digamos que, serias (tres de metal y una de madera) y un par de agua. Huelga decir que en estas últimas saldremos bastante mojados de ellas. Todas las montañas metálicas se encuentran en la zona de Super Heroes,excepto Stunt Fall, en la zona de los estudios.

Montaña rusa Superman

La montaña rusa “Superman, la atracción de acero”, la más divertida de todas.

Foto: Aitortxu.

Probablemente la más asequible, por ser la más clásica, pero no por ello menos divertida, es la de Superman: la atracción de acero. Con un tren clásico en el que vamos sentados, exceptuando que no tiene suelo y las piernas van sueltas, el tren es soltado a 100 km/h desde 50 mts. de altura, después de la subida traqueteante de rigor, para poder ganar la velocidad suficiente que permita al tren realizar los diferentes loopings y rizos de cualquier montaña rusa que se precie. El rodaje del tren es muy suave, apenas traquetea y hay momentos en los cuales el tren es frenado a propósito para disminuir los Gs que afectan a los pasajeros. Después de varios viajes, el cuerpo se acostumbra y la suave caricia del viento incita a una relajación profunda. Muy divertida.

Cerca de Superman se encuentra la montaña rusa de Batman – La fuga, menos asequible al público en general ya que el tren carece de suelo y los raíles son superiores. Esta característica confiere a dicha montaña rusa una suavidad exquisita tanto en giros como en rodadura, pero impresiona mucho más al no ver el pasajero nada entre sus pies y el suelo. El recorrido se hace bastante corto y para los que no nos impresione el hecho de que el raíl es superior, la suavidad de la atracción la convierte en un mero juguete. A su favor está la entrada a la atracción, oscura, gótica muy al estilo del Batman de Tim “fucking” Burton.

En cuanto a la tercera en discordia, Stunt fall, está compuesta únicamente de rizos y loopings y la mitad del trayecto el tren va marcha atrás. La inercia se consigue subiendo el tren a una torre y dejándolo suspendido durante unos segundos en un ángulo de 90º, con los pasajeros mirando hacía el suelo, hasta que es soltado. Es la atracción que más impresiona del parque, ya que sumado a los constantes giros bruscos, la impresión de estar colgado a 90º y que los raíles son también superiores, hace de está montaña rusa la más fuerte de todo el parque y la menos recomendada para el público en general.

Montaña rusa Stunt Fall

La montaña rusa “Stunt Fall” no apta para cualquier persona.

Foto: Aitortxu.

La cuarta montaña rusa, la Coaster Express, es la típica montaña rusa de madera, más familiar pero muy impactante debido al crujir de los vagones y las grandes vibraciones que tiene, que en la parte posterior del tren pueden llegar a ser realmente incomodas y dolorosas (doy fe de ello) especialmente en las curvas más peraltadas. Carece de loopings y rizos siendo la montaña rusa más lenta y más baja del parque, pero la más larga. Su sistema de sujeción, mediante el típico seguro de metal a la altura del estomago puede resultar realmente incomodo en algunos momentos del recorrido. Actualmente está parada.

Y si sois yonkis de la adrenalina como un servidor y no habéis encontrado el chute perfecto al montaros en estas cuatro montañas rusas siempre os quedará la Venganza del Enigma, una torre elevada de 115 mts. de altura (100 mts. de caida efectiva) con tres modalidades de lanzamiento / caída que se van alternando durante el día. En la entrada del parque se puede encontrar las horas de funcionamiento de cada modalidad, que son tres:

  • Space Shot: lanzamiento hacía arriba para posteriormente bajar en caída libre, volver a ascender, volver a caer, como si rebotásemos contra el suelo.
  • Turbo Drop: caída libre desde la parte superior.
  • Combo: una mezcla de los dos, se lanza la atracción hacía arriba y después del primer rebote un enganche sube lentamente el carro hasta arriba del todo.

El lanzamiento se hace mediante aire comprimido por lo que el zumbido de la atracción es constante e incluso asusta cuando el aire empieza a ser almacenado para liberarlo en el lanzamiento. Entre el momento en el que el lanzamiento acaba y el descenso comienza pueden llegar a sentirse 3 o 4 segundos de ingravidez y las vistas desde arriba son inigualables. No es una atracción apta para cualquiera, pero el que la prueba repite. Varias veces. Vuelvo a dar fe de ello.

Viaje a Madrid (y II) – El viaje

Perpetrado el 18 de noviembre del 2009 por Aitortxu

Antaño, cuando se viajaba a algún lugar, el viaje hasta o desde ese lugar era parte del viaje en si. Generalmente servía para conocer caminos, paisajes o pequeños pueblecitos perdidos de la mano de Dios (o, el equivalente actual, fuera de la cobertura del GPS).

Hoy, en cambio, se haga como se haga el viaje, se ha perdido esa parte, ese tránsito hacía el lugar donde vamos y lo más importante es llegar lo más rápido posible, haciendo el menor número posible de paradas, obviando esos pueblecitos antes mencionados. Y, por supuesto, siguiendo el GPS, nada de arcaicos mapas.

Un servidor, que desde siempre ha resultado ser un romántico incurable, para que vamos a negarlo, prefiere viajar, como no, en tren, que es el medio de transporte más adecuado para poder deleitarse relajadamente con la mescolanza de paisajes que conforman la península ibérica. Lástima que el tren no fuese el medio de transporte más adecuado para llegar al alojamiento que teníamos reservado en las afueras de Getafe.

Eliminada púes la opción ferroviaria tenemos que optar entonces por la automovilística, fea, gris y contaminante, pero que también permite, a quién no conduce claro, deleitarse con los paisajes ibéricos. Primero, el verde ascenso a Altube, seguido de la vasta, marron e interminable meseta central. Atrás vamos dejando pueblos castellanos como Pancorbo, Briviesca, Lerma… hasta llegar al puerto de Somosierra, límite de la Comunidad castellano leonesa con su homónima madrileña.

Después de la tranquilidad de la autopista, llega el enjambre de carreteras de circunvalación de la gran ciudad y, después, inmensas autopistas rectas sobre una gran meseta, sin ninguna montaña a la vista, excepto El Cerro de los Angeles, el supuesto centro geográfico de la península ibérica. Hemos llegado a nuestro destino y hemos desaprovechado la oportunidad de parar en alguno de los pueblos antes mencionados, hemos obviado la famosa arquitectura de Lerma, ni tampoco hemos fotografiado los hermosos parajes del paso de Pancorbo.

Simplemente hemos huido hacía adelante, anhelando llegar a nuestro destino, sin importarnos la Historia que dejábamos a los lados de la autopista.

Viaje a Madrid – Introducción

Perpetrado el 17 de noviembre del 2009 por Aitortxu

La semana pasada volví de Madrid en mi segundo viaje largo a la capital del estado y, después de ordenar un poco los cientos de fotografías que saqué, los libros que compre y, por supuesto, los recuerdos de este último viaje, creo que ya es momento de contaros nuestra peripecia por tierras españolas.

Aunque a priori Madrid pueda parecer una ciudad muy grande, con muchos cohes, contaminación, ruido… la impresión que yo me he llevado es la de una ciudad grande, si, pero con muy buen metro que acerca cualquier punto de la ciudad, con muchos coches, pero también con muchos lugares peatonales, aceras anchas, jardines, zonas verdes, parques donde solamente se respira paz y sosiego.

Además la ciudad destila cultura e Historia por los cuatro costados, con una arquitectura clásica preciosa, unos palacios suntuosos y unos edificios simplemente preciosos.

En definitiva, es una ciudad a la que me gustaría volver, de nuevo, con todavía más calma, pasar varios días recorriendo sus calles, visitando sus grandes museos, y poder descansar en el Retiro.

Esta historia estará divida en 5 post, uno por cada día de viaje:

Día 1: el viaje.
Día 2: entre montañas rusas.
Día 3: los dobles de Michael.
Día 4: cerrado por ser lunes.
Día 5: Madrid.

Cornites

Perpetrado el 24 de marzo del 2008 por Aitortxu

Y, para finalizar la Semana Santa, Cornites.

En nuestra tierra (paí­s, terruño, provincia…, lo que cada uno quiera) tenemos varias tradiciones que vienen de hace muchos años, generalmente romerias que tienen un transfondo cristiano.

En el monte Serantes, en la aldea de Santurce, vecina de la muy Noble Villa de Portugalete, los lunes de Pascua, es decir, tal dí­a como hoy, se celebra la romerí­a de Cornites, que consiste en subir al susodicho monte (tachuela, más bien, ya que apenas levanta 400 mts. del nivel del mar). La tradición manda, como en la mayorí­a de las romerias, ponerse las botas de monte y, ala, cuesta arriba, hasta llegar a la cima del monte o, en su defecto, al antiguo cuartel, hoy en ruinas, que se levanta a unos 100 mts. de la cima, en una pequeña loma, para, una vez concluida la caminata, comer un cornite, que no es más que un trozo de chorizo dentro de un pan redondo.

Como los tiempos cambian y las romerias ya no se organizan para buscar pareja, hoy en dí­a suelen ir acompañdas de conciertos, hinchables para que se entretengan los niños, etc… esas pequeñas cosas para que las familias pasen un buen dí­a de monte.

Kostako bidea (Parte 1)

Perpetrado el 23 de marzo del 2008 por Aitortxu
Santurtzitik goizez irtenda
Donibane Lohizunera…
Kostako bidea, Zarama.

No desde Santurce, como dice la canción de Zarama, pero si desde Portugalete, arranca otra de las excursiones que se pueden hacer en Semana Santa por Bizkaia: el camino de la Costa. La idea es ir visitando la costa bizkaitarra, sus miradores al borde de los acantilados, los pequeños pueblecitos (antaño pesqueros, hoy auténticos nucleos turisticos) y algún que otro monumento.

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Visita por Barakaldo

Perpetrado el 8 de octubre del 2007 por Aitortxu

Dado que últimamente paso mucho tiempo en Barakaldo (demasiado tiempo), no estaba de más acudir a la visita guiada que el CIHMA organizaba este fin de semana, dentro de las jornadas europeas del patrimonio de las que os hablaba ayer, con el objeto de conocer la arquitectura, gentes, historia… de Barakaldo, “Barakaldo, sus construcciones, sus personajes y su Historia”.

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En las calles de Madrid

Perpetrado el 23 de mayo del 2007 por Aitortxu

Madrid…
Sólo hay un secreto que me lleva hasta aquí­.
Que ha muerto el silencio en las calles de Madrid.
Alma de Ceeseepe late muy dentro de ti.
Piérdeme. La muerte será dulce… aqui en Madrid.

Loquillo y Trogloditas, En las calles de Madrid.

Museo del Prado
En mi viaje relámpago a la Capital del Imperio, a esa ciudad que mucha gente ni siquiera puede nombrar, a Madrid, me quede con muchas ganas de haber tenido tiempo para visitarla más a fondo, ya que solamente pude ver los alrededores de la estación de Atocha y del Museo del Prado.

Me lleve la impresión de una ciudad mucho más abierta, más verde, de lo que me esperaba (teniendo en cuenta lo poco que vi, claro). De una ciudad con una arquitectura que merece la pena fotografiar, con amplias aceras por donde pasear y, por supuesto, infinidad de museos que visitar.

Ya es la segunda capital de estado que visito en menos de dos meses (y eso que hasta ahora eran contadas las ocasiones en las cuales abandonaba estas procelosas tierras de Vasconia) y, tengo que reconocerlo, me estoy aficionando a esto de ir guiri, con mi nueva cámara digital al cuello.

Hay que reconocer que estas ciudades juegan en otra división diferente a, por ejemplo, ciudades como Bilbao, a la cual estoy más acostumbrado: tienen, evidentemente, muchos más servicios, no están tan “enlatadas” al tener espacio para expandirse y, por lo tanto, la ciudad puede construirse de una manera más abierta, potenciando los jardines y las zonas peatonales.

Añadida queda, pues, Madrid a la lista de las ciudades que hay que volver a visitar, pero, la próxima vez, con calma, sosiego y tranquilidad… no en dos horas.