Desde hace años se nos viene insistiendo a los ciudadanos, que hoy en día es una formula para referirse a los pobres estúpidos que pagamos el enriquecimiento de los políticos, sus familias y sus amigos, en la necesidad de utilizar el transporte público en nuestros desplazamientos, especialmente a las grandes ciudades, a pesar de que a algunos ciudadanos no hace falta que nos insistan sobre el tema porque ya lo tenemos de sobra asimilado y utilizamos el transporte publico de sobra. O cuando nos dejan los mismos políticos que dicen potenciarlo.
Las razones esgrimidas para que los ciudadanos utilicen el transporte publico van desde las ecológicas (menos consumo de combustible, menos ruido, mayor eficacia energética…) hasta las económicas, pasando por las de comodidad / seguridad, especialmente si es para salir de fiesta. Quién suscribe esta entrada está totalmente de acuerdo con ellas, efectivamente utilizar transporte publico contamina menos, ayuda a ahorrar combustible y dinero, descongestiona las ciudades, es cómodo (por lo general, aunque siempre hay excepciones que confirman la regla y, ahora mismo, se me ocurren un par de ellas…) y seguro. Da igual si tienes sueño, estas cansado o vienes de una cena donde ha corrido el vino en abundancia, tu no tienes que conducir y, por lo tanto, no hace falta tener todos los sentidos alerta. No tienes que buscar sitio para aparcar, en los transportes que no sean por carretera no existen los embotellamientos, la meteorología (salvo en casos extremos) no afecta al servicio y es muy raro que existan accidentes que bloqueen la vía.
Después del susto inicial de ver que estoy de acuerdo con lo que piensan los políticos (no le deseo a nadie semejante trauma), resulta que al final la concepción de transporte publico que tienen los políticos es diferente al mio.
El transporte publico, pienso humildemente, tiene que servir, efectivamente, para ahorrar combustible, reducir la utilización del coche, especialmente en trayectos cortos y vaciar las ciudades de ellos, transportar las personas permitiéndoles acudir a lugares de ocio o trabajo con comodidad y rapidez… y tiene que poder utilizarse por todo el mundo.
En cambio, para los políticos, el transporte publico solamente sirve para lo que sirve cualquier bien de la comunidad: para enriquecerse, ellos, sus familias y sus amigos. En vez de ser algo que preste un servicio a la sociedad, es algo que tiene que darles beneficios. Directa o indirectamente.
Potenciar el transporte publico, en mi opinión, debería consistir en:
Crear una red de transporte eficiente con numerosas lineas y frecuencias.
Amplios horarios de funcionamiento
Vehículos cómodos y eficientes energeticamente.
Además, para asegurar que todo el mundo pueda utilizarlo y para potenciar su uso por encima de los medios de transporte privados, el transporte publico debería ser, si no totalmente gratuito si casi gratuito. Al menos para los ciudadanos.
Potenciar el transporte publico, para los políticos, consiste en:
Reducir cada vez más las lineas que existen y su frecuencia.
Reducir cada vez más los horarios de funcionamiento.
Utilizar cualquier material que exista.
En cuanto a los precios del transporte publico estos solamente pueden calificarse con adjetivos como abusivos, desproporcionados, injustos y un largo etcétera.
Así nos encontramos con que los diferentes gobiernos tienen que invertir un dinero exagerado en convencer a los ciudadanos para que utilicen el transporte publico. Claro que también lo hacen sin mucho convencimiento.
Luego disfrazan medidas recaudatorias y totalmente abusivas como quitar aparcamientos en las ciudades, establecer servicios de estacionamiento regulado, estrechar las entradas por carretera a las ciudades o reducir el limite de velocidad hasta límites totalmente absurdos con la excusa de potenciar así el transporte publico.
Mientras tanto el dinero que debería invertirse en transporte publico se malgasta en monstruosas autopistas de peaje que el grueso de la población no va a utilizar por carecer de los recursos económicos necesarios para ello, en vez de ampliar los horarios de utilización de los transportes públicos y que estos estén disponibles las 24 hr. del día como deberían estarlo al ser un servicio totalmente imprescindible, cada vez se reducen más. En cuanto a los precios, ni hablamos, es escandaloso que cada año los precios de los transportes públicos suban muy por encima de lo que sube el IPC.
Al final, por lo tanto, el transporte publico sirve para dos cosas: tener una poltrona donde sentar al político – afiliado importante – amigo de turno cuando le echan del cargo y como excusa para exprimir, aún más, los maltrechos bolsillos de los ciudadanos.
Como rezaba el anuncio de los 80, Papa, ven en tren. Si tienes dinero para pagarlo, claro.
Todo esto viene a esta noticia leída en el periódico 20 mintuos.
Continuará (para nuestra desgracia…).

