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Otro día de caza

Perpetrado el 28 de agosto del 2010 por Aitortxu

Ayer, viernes, era festivo en Bilbao al ser el día grande de las fiestas. Mi intención era aprovecharlo y salir por el B.P.T. a fotografiar mercancias, pero el pronóstico del tiempo para Bizkaia no era nada bueno: lluvia, lluvia y más lluvia. Y como dicen que la ocasión la pintan calva, aproveche para ir a otro sitio donde el tiempo fuese a ser más benigno.

La costa quedaba descartada, así que había que entrar al interior, por lo que decidí visitar la estación de Vitoria, la cual tenía muchas ganas de visitar desde hace tiempo.

Una unidad de la serie 470 estacionada en Vitoria

Una 470 esperando en la estación de Vitoria para volver a Pamplona.

Foto: Aitortxu.

El viaje fue horrible, empezando por el madrugon a las 7:00 de la mañana, para bajar a la estación de cercanías e ir hasta San Mamés en tren y coger allí el autobus a Vitoria, y siguiendo por los “susedidos” acontecidos durante el viaje, el primero de ellos al llegar a la estación de Portugalete, cuando, por megafonía, avisarón que el tren que tenía que venir destino Bilbao, llegaba con 10 min. de retraso. Pues bueno, pense, sacaré la cámara por si viene algún mercancias. Pero no fue así, llego la “Dodotis” y no había pasado ningún mercancias, pero, justo, en el momento en el que guardaba la cámara y entraba en la 446, apareció un bobinero tirado por dos locomotoras de la serie 269 en color taxi, una rareza hoy en día por el B.P.T. La primera en la frente.

Llegó a Bilbao y tengo el tiempo justo de coger el autobús a Vitoria, lleno a rebosar de patateros que vuelven a su terruño después de estar de fiesta por la Gran Ciudad. Total, que si, o también, me toca sentarme al lado de un tio que va con una borrachera de órdago y durmiendo a pierna suelta ocupando su asiento y la mitad del mío (no creías que el resto del autobús iba mucho más sereno), aunque después del pertinente correctivo y delimitación de fronteras administrativas se apoyó contra el cristal y, ala, a soñar con los angelitos. Y ya van dos.

Llegamos a Vitoria sin mayores contratiempos y enfilo hacía la estación de ferrocarril que, en un alarde de originalidad, se llama de Vitoria-Gasteiz. Aunque en un principio la idea era pasar el día en Vitoria,la orientación de la estación (O – E) es muy mala y la luz matinal da de pleno a todos los trenes que llegan de Ñoñosti – Pamplona, que son la mayoría de circulaciones que pasan por la mañana. Tres. Así que después de fotografiar el obispo (serie 432) y una 470 que llega de Pamplona y queda a la espera de realizar el servicio de vuelta, el sentido común del fotográfo ferroviario impone una migración hacía el sur, como en invierno. Además, al sur de Patatolandia está el gran nudo ferroviario del norte de España: Miranda de Ebro.

Una unidad de la serie 432 estacionada en Vitoria

Una unidad 432, cariñosamente apodada “Obispo”, descansa en la playa de vías de la estación de Vitoria.

Foto: Aitortxu.

Cuando comienzo a pensar que las cosas pueden mejorar en el viaje a Miranda, la triste y cruel realidad, aderezada con la innata inclinación del Ser Humano a ponerse en el lado de la ventanilla para poder cerrar las cortinillas y así dormir o poder leer sin reflejos del sol, mientrás al que le gusta disfrutar del paisaje no tiene más remedio que ir sentado en el asiento del pasillo mirando a la nada, la triste y cruel realidad, decía, me recuerda que debería haberme quedado en casa. Durmiendo. Aunque mi abuela decía, no se si sabiamente o no, que sarna con gusto no pica. A lo que yo añadiría es verdad, que no pica, pero da sueño.

El arco a Vigo, acoplandose a la rama de Bilbao en Miranda de Ebro

El arco a Vigo, rama de Irún, acoplandose a la rama de Bilbao en Miranda de Ebro.

Foto: Aitortxu.

Al llegar a Miranda lo primero que hago es fotografiar el Arco en el que he venido (con la asombrosa cantidad de ¡4!, señores y señoras, ¡4! coches) mientrás maniobra para acoplarse con la rama de Bilbao que estaba ya esperando. Y, el resto del día en Miranda de Ebro, lo contaré un día de estos.

Viaje a Madrid (y VI) – Madrid

Perpetrado el 11 de agosto del 2010 por Aitortxu

Con este post cierro esta crónica del viaje a Madrid que hicimos en Noviembre, para así poder contaros, en breve, lo prometo, el viaje por Asturias que hicimos hace un par de semanas.

Este viaje a Madrid me gusto más que el anterior que hicimos, probablemente porque estuvimos más en la Villa y Corte, la recorrimos en relativa profundidad, al menos por el centro, y la verdad es que me quedan muchas ganas de volver a Madrid y volver a visitarla, pero eso será cuando el Museo Arqueológico Nacional este abierto al público de nuevo.

Nuestro último día en Madrid fue, quizá, el más productivo: por la mañana visitamos el Museo del Ferrocarril y el parque de El Retiro y por la tarde, simplemente, callejeamos.

Museo del Ferrocarril de Delicias

Interior del museo del Ferrocarril de Delicias, con el Talgo II al fondo.

Foto: Aitortxu.

El Museo del Ferrocarril Delicias probablemente sea el museo de ferrocarril más importante de España, con una colección de locomotoras muy completa, aunque solamente abarque el ancho ibérico. Está situado en la antigua estación de Delicias, deliciosamente construida en 1880 con una cubierta de acero a dos aguas muy similar a la de las grandes estaciones decimonónicas, siendo la primera estación monumental construida en Madrid.

Locomotora del Talgo II

La locomotora Virgen de Aranzazu, una de las encargadas de la tracción de los trenes Talgo II.

Foto: Aitortxu.

Dentro del Museo pueden encontrarse varias salas con elementos relacionados con el ferrocarril, como la sala de tracción, la de relojes, la de modelismo, etc… aunque el espacio estrella del Museo es, evidentemente, la playa de vías, donde pueden verse las grandes locomotoras que surcaron las vías de las diferentes compañías de ferrocarril que existieron el España (M.Z.A., Norte…) y que posteriormente se fusionaron en RENFE. Las locomotoras están ordenadas por tracción, diesel, eléctrica y vapor.

A destacar, a mi juicio al menos, dos joyas que se han mantenido en esa playa de vías: el Talgo II, con la Virgen de Aranzazu (sólo quedan dos composiciones preservadas, esta y la que se encuentra en el Museo del Ferrocarril de Vilanova i la Geltrú) y la Confederación 242F2009, mítica locomotora de los ferrocarriles españoles y una de las últimas en prestar servicio comercial.

Y al que no le gusten los trenes, al menos podrá tomarse un café en un antiguo vagón restaurante Pullman, algo que hoy en día es totalmente imposible, si no es en el Museo del Ferrocarril Delicias. Visita totalmente recomendable.

Llegar al museo no tiene pérdida, ya que existen estaciones de tren, autobús y metro a escasos 20 mts. de la entrada principal, pero en la página de información de la web del museo lo explican detalladamente, junto con tarifas y horarios.

Interior del vagón cafetería

Una de las mesas del vagón cafetería, totalmente operativo.

Foto: Aitortxu.

Fuente del Ángel caído

Fuente del Ángel caído.

Foto: Aitortxu.

Después de visitar el Museo del Ferrocarril, nos dirigimos al Parque del Retiro, que es un parque ajardinado de 118 hectáreas, y cuyos elementos actuales más destacados son el lago central presidido por el monumento a Alfonso XII y el Palacio de Cristal.

Pasear por el parque es todo un ejercicio de relajación, siendo audibles solamente el ruido de los pájaros que pueblan el parque y del agua de las innumerables fuentes ornamentales que lo jalonan. Personalmente, la que más me llamo la atención, fue la del Ángel caído.

El parque se asienta sobre unos terrenos que el Conde-Duque de Olivares regalo al Rey Felipe IV, comenzando este la construcción de diferentes edificios, como el Palacio del Buen Retiro, con el fin de que los jardines sirviesen como evasión a la corte de la época.

No fue hasta finales del siglo XVIII cuando Carlos III abrió el parque al público, con la condición, eso sí, de ir bien aseado y vestido.

Hoy en día el parque, aunque lleno de personas de determinada etnia que leen la buena esperanza (y que me llaman payo malo por no querer cogerles una ramita de romero) y de policías (probablemente debido a lo anterior), es un gran oasis de tranquilidad en medio de Madrid, donde se puede pasear, correr, sentarse a la sombra de algún árbol o, simplemente, contemplar las maravillosas obras esculturales que jalonan todos sus caminos. Y, si alguien tiene añoranza de la costa, aunque sea un triste y patético sucedáneo, siempre puede alquilar un bote en el estanque y remar un ratito.

Estanque del Retiro

Estanque del Retiro, presidido por la escultura en honor de Alfonso XII.

Foto: Aitortxu.

Los ferrocarriles de la discordia: introducción.

Perpetrado el 24 de mayo del 2010 por Aitortxu

Las relaciones entre Bilbao y Cantabria siempre han sido muy tensas, como sucede con todos los vecinos. No es mi intención valorar que sí fulanito de tal tiene razón o es fulanito de cual el que la tiene, si no, simplemente, explicar un poco las relaciones entre estos dos vecinos, que lejos de ser unas relaciones cordiales, que es como deberían de ser, cualquier cosa que se haga en uno u otro territorio siempre es motivo de disputa y de agravio comparativo, desacuerdos que últimamente resurgen con mucha fuerza debido a dos (futuras) líneas de ferrocarril.

Huelga decir que probablemente no seré la persona más imparcial del mundo, pero tampoco es esa la intención por ser totalmente imposible para un vizcaíno, como lo es un servidor. Por decirlo menos finamente: al que le pique, que se rasque.

Para posibles lectores ajenos al norte de España, situémonos tanto espacial como temporalmente e intentemos hacer un rápido resumen de los caminos emprendidos por ambas ciudades. Dentro de lo posible, claro.

Bizkaia y Cantabria son dos lugares que comparten grandes similitudes tanto culturales como sociales, pues son vecinos territoriales, lindando Cantabria al oeste de Bizkaia. Debido a la situación de Bilbao, a 20 km escasos de la frontera con Cantabria y a la de Santander, a 80 km. de la frontera este con Bizkaia, la parte oriental de la comunidad cántabra siempre ha estado fuertemente influenciada por el bocho bilbaíno, siendo incluso lugar de vacaciones y de segunda residencia de gran número de vizcaínos y, en los últimos años, convirtiéndose en la primera residencia pero sin que los vizcaínos llegasen a censarse en los pueblos cántabros en los que residen habitualmente, algo que, por otra parte, ha derivado en una falta acuciante de determinados servicios básicos, como el suministro de agua o equipamientos municipales.

Además, por su cercanía, los habitantes del este de Cantabria siempre han acudido al oeste vizcaíno en busca de atención sanitaria, trabajo y ocio, convirtiéndose Bilbao en la capital de referencia, postergando a Santander como mera capital administrativa a la cual se acudía de manera totalmente casual, puntual y en caso de no tener más remedio que hacerlo (por ejemplo, debido a cuestiones burocráticas que solamente pudiesen resolverse en Santander), lo que finalmente propicio, entre los rencores de unos, los egocentrismos de otros y las envidias absurdas, que los cántabros y los vizcaínos sean de los peores enemigos.

En esta enemistad ha influido la encarnizada lucha de ambas comunidades, cuando tenía que haber sido una sana competencia, tanto entre sus respectivos puertos (el de Santurce – Bilbao y el de Santander) como sus aeropuertos, así como en atraer las infraestructuras necesarias para su desarrollo.

En cuanto a la evolución histórica de las dos zonas, no puede haber sido más dispar, especialmente a partir de la revolución industrial, cuando Bizkaia paso de un régimen rural a un panorama totalmente industrializado que causo serias alteraciones económicas, sociales y urbanísticas que no se dieron en Cantabria, que en ningún momento llego a perder su condición rural, a excepción de reducidos núcleos urbanos cuya expansión fue fruto del encarecimiento del suelo vizcaíno a partir de los años 80 y cuyo desarrollo solamente pudo ser debido al gran nivel de vida que se consiguió en el oeste vizcaíno.

Así, actualmente, mientras el oeste de Bizkaia lleva años reinventándose urbanísticamente para adecuarse a una nueva realidad en la que la industria pesada ha desaparecido y ha sido sustituida por grandes centros comerciales o ferias de muestras en antiguos polos industriales, museos de arte moderno en antiguos muelles de carga de mercancías, paseos de bicicletas en antiguos ferrocarriles mineros, etc…, el cambio en Cantabria ha sido prácticamente nulo, exceptuando la evolución general de un entorno menos rural a un entorno más urbanizado basado en el turismo y el ocio. Puede decirse, por tanto, que, exceptuando determinados núcleos como Castro o Laredo fuertemente influenciados por Bizkaia debido a su proximidad, el resto del este de Cantabria es una zona rural exactamente igual a como era Bizkaia a principios del siglo XIX, con pequeños pueblos de pescadores en la costa y explotaciones agrarias hacia el interior.

Pero ciñámonos a los datos objetivos: la zona occidental de Bizkaia, comprendida por las dos márgenes de la ría del Nervión, Bilbao y las encartaciones, suman, de muy largo, el millón de habitantes, comparado con los apenas 500.000 residentes de toda Cantabria, careciendo Santander de una zona metropolitana digna de mención, pero que puede estimarse en unos 200 – 250.000 habitantes (siendo muy generosos).

Todo el occidente vizcaíno ha sido durante años la punta de lanza de la industria española, mientras que en Santander la presencia industrial es meramente anecdótica. Buena prueba de ello es el tráfico portuario, principal nutriente de las mercancías de un ferrocarril, y cuyos datos son concluyentes y esclarecedores. Según la web oficial de Puertos del Estado el tráfico acumulado durante este año fue de 7.134.587 tms. en el puerto de Bilbao y de 1.071.449 tms. en el de Santander. A buen entendedor, pocas palabras bastan.

En cambio Cantabria siempre ha atraído un número de turistas superior al que ha atraído Bilbao (de hecho el este de Cantabria sobrevive gracias al turismo vizcaíno), pero esta es una cuestión en la que las cifras están cambiando, ya que Bilbao cada vez atrae más turismo, aunque el número de turistas vizcaínos que van a pasar el día al este de Cantabria no disminuye.

En definitiva, el Gran Bilbao tiene mucha más población, tiene mayor industria y mueve muchas más mercancías que Santander, siendo la capital económica y, por definición, la ciudad más importante del norte de España.

Por otro lado, Santander tiene su punto fuerte en el turismo, aunque existe un gran flujo de movimiento de personas entre el este de Cantabria y el Gran Bilbao.

En el siguiente post nos meteremos en faena con el primer ferrocarril de la discordia, el ferrocarril de Bilbao a Castro.

Mal día de caza

Perpetrado el 12 de abril del 2010 por Aitortxu

Desde que me caí y me torcí el tobillo en Miranda de Ebro, allá por Enero, no he vuelto a tener un día de caza ferroviaria decente. Es frustrante.

Si la luz acompaña, no acompaña el sitio; si el sitio acompaña, no acompaña la luz; y si tanto el sitio como la luz acompañan, no pasan trenes; o se me olvida la batería en casa; o los trenes que pasan están grafiteados; o cuando me voy después de esperar el maldito y bastardo bobinero durante hora y pico, va y pasa cuando tengo la cámara guardada.

Pero empecemos por el principio, que es por donde suele comenzar la gente a contar las historias: “Erase una vez…”, eh, no, mejor, no.

El día estaba que si a ratos nublado, que si a ratos salía el sol, lo cual es un coñazo para fotografiar lo que sea, porque en medio segundo la luz de la escena ha cambiado radicalmente y toda la planificación que tenias hecha se va a hacer gárgaras. Aunque también puede pasar lo contrario, que un rayo de sol en el momento justo de esa chispa que le faltaba a la fotografía.

Los lunes, en teoría, son buenos días para fotografiar trenes, ya que suele haber mucho movimiento ferroviario. Concretamente suelo ver pasar, a partir de las 17:30 que es cuando llego a casa, un tren de bobinas de acero con destino la ACB, un tren de contenedores (TECO) con destino Madrid y otro tren de bobinas a Irún.

Los trenes de bobinas son horribles de fotografiar porque están siempre perdidos de grafitis y, uno que tiene unos principios, se niega a subir fotografías de grafitis estúpidos. Y, últimamente, las locomotoras 253 vienen también con pintura “extra”, por lo que conseguir una fotografía decente es muy dificil.

Aún así me armo de valor, cojo la cámara y, ala, a Barakaldo a tentar a la suerte.

El primero en pasar, el bobinero destino Sestao, procedente de Irún: locomotora tándem 289.107-5 arrastrando como una campeona 31 vagones de bobinas (aunque imagino que vacios). Menudo espectáculo. El problema es que me pilla desprevenido y el autofocus hace lo que le da los santisimos c*****s y no hay una foto decente. Aunque da igual, por que estaba que daba pena.

En fin. Sigo esperando a ver si pasa el tren de contenedores, pero no pasa. Fotografío varias UT 446, que es algo que nunca falta en el BPT, y consigo la única fotografía decente del día.

UT 446

UT 446 saliendo de la estación de Desertu – Barakaldo.

Foto: Aitortxu.

Porque, del tren de contenedores, ni la bocina.

Finalmente vuelve a pasar el bobinero de vuelta a Irún arrastrado también por la 289.107-5 y no me quejo de los resultados obtenidos… si no llega a ser por el desgaciado / a que dejo la pobre 289 en el estado en el que está.

Así que, para casa, con la sensación de haber perdido la tarde a lo tonto y el no haber obtenidos resultados decentes. Otro día será.

Orduña nevado

Perpetrado el 17 de enero del 2010 por Aitortxu

Hablar de propósitos de año nuevo es tan tradicional en esta época como lo pueden ser las el comer las uvas en nochevieja o el carbón de la noche de Reyes.

Todos nos hacemos nuestros propios propósitos, además de los clásicos: adelgazar, aprender inglés, cuidarse, ser más aplicado en los estudios, dejar de fumar… y un laaaaaaaaaaaaargo etcétera. Y luego están los propósitos, digamos, personales.

Uno de mis propósitos personales de este año es viajar más en tren, conocer más los caminos de hierro españoles. Y parece que lo estoy cumpliendo, siempre que el tiempo me lo permite, claro.

El año lo termine en Orduña y mi idea era comenzarlo subiendo el puerto de Orduña hasta Miranda de Ebro, la estación de ferrocarril más importante del norte de España. Tenía dos planes: uno consistía en viajar desde Bilbao en un S-120 o S-130 hasta Miranda y así matar dos pájaros de un mismo tiro, el viajar en una unidad en la cual nunca he viajado a una estación en la cual nunca he estado y el segundo plan consistía en ir en autobús hasta Vitoria y, después de fotografiar los trenes y la estación patatera viajar en un regional hasta Miranda de Ebro y, después, volver a través de Orduña hasta Bilbao en el Arco o el diurno.

Pero con el tiempo que hizo el fin de semana pasado no ha hubo más alternativa que improvisar.

Panorámica de la estación de Orduña después de estar toda la noche nevando

Panorámica de la estación de Orduña después de estar toda la noche nevando, con solamente dos vías operativas.

Foto: Aitortxu.

La previsión del tiempo era de nieve en cotas de 100 mts. incluso a nivel del mar, con lo que cabía la posibilidad de que nevase en el BPT. Al levantarme el sábado por la mañana veo que si ha nevado en el BPT pero que no ha cuajado. Descartamos el coche para llegar a Miranda de Ebro porque quién sabe que puede pasar en Altube o una vez pasado Altube, pero la alternativa del tren, ya sea siguiendo el plan uno o el plan dos empieza a flaquear por un punto crucial: la vuelta a Bilbao. Finalmente decido ir a Orduña en una de las 446 que cubren el servicio de cercanías esperando encontrar nieve en una zona que tenía previamente explorada de mi anterior visita a la ciudad vizcaína y dejar la visita a Miranda de Ebro para días más cálidos.

Al llegar a Barakaldo la primera sorpresa del día: la 319 que suele estar ahí apartada de reserva, no está. Lo más seguro es que la hayan subido de exploradora a Orduña para ir despejando la vía a medida que esta se cubra de nieve.

Hace mucho frío y en las traviesas de madera del apartadero de Lutxana empiezan a verse los primeros copos de nieve. A partir de Arrigorriaga la nieve comienza a estar presente en los taludes de al lado de las vías y ya, a partir de Llodio, todo el paisaje se vuelve blanco. La dodotis va subiendo a Orduña a buen ritmo mientras escupe polvo de nieve a medida que va “limpiando” la vía a su paso. Llegamos a la estación de Orduña donde la playa de vías está cubierta por unos 15 cms. de nieve, el andén de la vía dos está desaparecido en combate debajo de la nieve y de la vía dos solamente se ven los carriles.

Salgo a toda prisa ya que tengo diez minutos para llegar al punto desde donde quiero fotografiar el patito, a la salida de la estación de Orduña. Lo que la semana anterior era una carretera con una acera muy ancha es ahora un sendero blanco de 10 cms. de nieve. A duras penas consigo llegar a la atalaya que tenía “fichada” para fotografiar el patito pocos minutos antes de que pase… o que debería haber pasado. Comienza a nevar y nada, no pasa el patito. Me entretengo sacando fotografías de la virgen, de Orduña, etc… no pasa el patito. Utilizo el reclamo universal para atraer patos, es decir, hacer “cua, cua” a ver si pasa el patito. Nada. Y comienzo a no sentir el culo. O como quiera que se tenga que nombrar esa parte del cuerpo en una página web.

Por fin, con media hora de retraso, justo cuando deja de nevar y hay un poco más de luz, pasa el patito, el Alvia S-130 dirección Madrid, que comparado con la nieve no parece tan blanco.

S - 130 comenzando a subir Orduña

El Alvia destino Madrid, servido por una unidad S – 130, comienza a subir el puerto de Orduña. Las unidades S – 130 son apodadas “patitos” debido a su morro.

Foto: Aitortxu.

De vuelta de nuevo a la estación para ver si pasa el Arco, el tercer tren matinal que sale de Bilbao dirección Miranda de Ebro, paro primero a fotografiar un poco a esa Orduña blanca que me he encontrado esta mañana de sábado. Me cruzo con las primeras personas que comienzan a subir al monte con sus perros, con los que salen a fotografiar su pueblo nevado o con aquellos que intentan conducir por la pista de hielo en la que se han convertido las calles de Orduña.

Después de hora y pico esperando al Arco, le pregunto al factor de Orduña, que había salido para dar salida a una dodotis que iba a Bilbao, si el Arco iba a pasar. Me dice que no, que el maquinista no ha podido llegar a Miranda y que lo han cancelado. Bien. Y yo jugándome una gripe de aúpa por un tren cancelado.

Muy amable, el factor me comenta que el Alvia que tiene que bajar a Bilbao lleva más de 60 minutos de retraso… y todavía está en Valladolid. Le pregunto si la 319 está de exploradora a lo que me responde que hay una 333… ¿Una 333? Por Dios, digoooo, por Terry Pratchett, ¡es una pieza con la que no cuento en mi colección! la siguiente pregunta que le hago es que decoración tiene la 333, “¿taxi, pantone?”, “Una de esas amarillas…”, me responde el Señor factor (más tarde, en casa, me enteraré que la “amarilla” era la 319.208, la de Barakaldo, y que la 333 era con decoración pantone).

Y ahí comenzó una titánica pelea entre mi culo, mis piernas y mi cabeza por una parte y mi corazón por otra: los primeros tenían frío, querían un café y largarse para casa de una vez, el segundo quería cobrarse una nueva pieza ferroviaria. Fue titánica, si, pero breve. En cuanto quise darme cuenta estaba en la cafetería más cercana pidiendo un café. Lo siento 333, otra vez será.

Continuará… en Miranda de Ebro.

Orduña

Perpetrado el 13 de enero del 2010 por Aitortxu

La estación de ferrocarril de Orduña es principio y es fin. Es el principio del puerto de Orduña, una sucesión de curvas en rampa que permite subir el tren a la meseta, y es el fin del nucleo de cercanias de Bilbao.

Estación de ferrocarril de Orduña

La estación de Ferrocarril de Orduña, extremo de la línea C3 de Cercanias Bilbao y estación de paso de la línea Bilbao a Tudela.

Foto: Aitortxu

Punto clave de la linea de Bilbao a Tudela, que gracias a la gran planificación de los Caminos de Hierro españoles, para ir de Bilbao a Tudela hace falta pasar primero por Miranda de Ebro y Logroño, la estación de Orduña recibio sus primeros trenes en marzo de 1865, fecha en la que se inauguró la anteriormente citada línea de ferrocarril que permitió conectar la meseta y el resto de España con el nucleo industrial de Bilbao primero y con la zona minera y la margen izquierda después, cuando se construyó el FF.CC. de Bilbao a Portugalete.

Aunque el trazado que permite salvar el puerto de Orduña apenas haya variado desde el Siglo XIX (por cierto, ya va siendo hora…) y que los trenes tarden dos horas en ir de Bilbao a Miranda de Ebro (hecho total y absolutamente lamentable), la estación de Orduña es un lugar magnifico para pasar el tiempo. Si te gustan los trenes, claro. Y también es un buen lugar para fotografiarlos.

Así que con esta idea comienzo la jornada en una UT 446 camino de Abando donde cambiaré a otra UT 446 que me dejará en Orduña. El día está muy encapotado y cuando llego a la única ciudad vizcaína el día amenaza tormenta, aunque aguanta.

En la lista hay bastantes piezas a cobrar: el Alvia de la mañana a Madrid, el Arco, un bobinero, el Picasso y un par de mercantes de los que desconozco su composición.

Mientrás voy haciendo boca con unas cuantas fotografías de la infraestructura de la estación y encuentro un lugar adecuado para fotografíar el S-130, empiezan a caer unas gotas. Indudablemente ese es el momento en el que el Alvía decide pasar por Orduña, parando de llover nada más pasar el mini-pato. Es algo que genealmente nunca falla, si se pone a llover en algún momento del día es cuando va a pasar un tren.

Gran parte de la caza de trenes consiste en esperar, en dar vueltas y vueltas por los andenes o por las cercanias de la estación buscando una buena composición, así que mientrás llega el Arco me dedico a eso, a dar unas cuantas vueltas por la estación. Hasta que al final llega el Arco Bilbao – Vigo, con su caracteristico, triste y patético único vagon remolcado por una locomotora de la serie 252, capaces de arrastrar trenes de 500 tn. Si eso no es despilfarro energético, no se lo que es.

La siguiente composición en pasar sería una locomotora eléctrica de la serie 253 de Renfe operadora arrastrando un bobinero de la acería compacta de Bizkaia, en Sestao. El ruido que hacía era ensordecedor e incluso una vez pasada la estación seguía escuchándose el traqueteo de los vagones y el pitido de la locomotora a medida que comenzaba su ascensión al puerto.

Esperando que llegase otro mercancías, de repente, veo que el semáforo de salida dirección Bilbao se pone en verde y comienza a escucharse un lejano zumbido. Mientras me cambio corriendo de andén el zumbido cada vez es mayor hasta que por el extremo de la estación en la que comienza el puerto de Orduña aparece una locomotora eléctrica de la serie 252 con 4 coches 10.000: el estrella Picasso.

Estrella Picasso

El Estrella Picasso, procedente de Málaga, a punto de llegar a su destino.

Foto: Aitortxu

El Estrella Picasso es uno de los últimos estrellas que quedan en el país y el más largo que sale / llega a Bilbao. No tiene un horario fijo y solamente presta servicio en fechas vacacionales. Es de los pocos trenes que pueden llamarse así ya que aunque cuatro coches no sea mucho, por lo menos no son solamente un vagón.

Y ahí se acabo el día. De nuevo a la UT 446 para volver a Bilbao y de ahí en otra UT 446 a Portugalete de nuevo. Hasta el próximo día de caza.

Potenciando el transporte publico

Perpetrado el 17 de diciembre del 2009 por Aitortxu

Desde hace años se nos viene insistiendo a los ciudadanos, que hoy en día es una formula para referirse a los pobres estúpidos que pagamos el enriquecimiento de los políticos, sus familias y sus amigos, en la necesidad de utilizar el transporte público en nuestros desplazamientos, especialmente a las grandes ciudades, a pesar de que a algunos ciudadanos no hace falta que nos insistan sobre el tema porque ya lo tenemos de sobra asimilado y utilizamos el transporte publico de sobra. O cuando nos dejan los mismos políticos que dicen potenciarlo.

Las razones esgrimidas para que los ciudadanos utilicen el transporte publico van desde las ecológicas (menos consumo de combustible, menos ruido, mayor eficacia energética…) hasta las económicas, pasando por las de comodidad / seguridad, especialmente si es para salir de fiesta. Quién suscribe esta entrada está totalmente de acuerdo con ellas, efectivamente utilizar transporte publico contamina menos, ayuda a ahorrar combustible y dinero, descongestiona las ciudades, es cómodo (por lo general, aunque siempre hay excepciones que confirman la regla y, ahora mismo, se me ocurren un par de ellas…) y seguro. Da igual si tienes sueño, estas cansado o vienes de una cena donde ha corrido el vino en abundancia, tu no tienes que conducir y, por lo tanto, no hace falta tener todos los sentidos alerta. No tienes que buscar sitio para aparcar, en los transportes que no sean por carretera no existen los embotellamientos, la meteorología (salvo en casos extremos) no afecta al servicio y es muy raro que existan accidentes que bloqueen la vía.

Después del susto inicial de ver que estoy de acuerdo con lo que piensan los políticos (no le deseo a nadie semejante trauma), resulta que al final la concepción de transporte publico que tienen los políticos es diferente al mio.

El transporte publico, pienso humildemente, tiene que servir, efectivamente, para ahorrar combustible, reducir la utilización del coche, especialmente en trayectos cortos y vaciar las ciudades de ellos, transportar las personas permitiéndoles acudir a lugares de ocio o trabajo con comodidad y rapidez… y tiene que poder utilizarse por todo el mundo.

En cambio, para los políticos, el transporte publico solamente sirve para lo que sirve cualquier bien de la comunidad: para enriquecerse, ellos, sus familias y sus amigos. En vez de ser algo que preste un servicio a la sociedad, es algo que tiene que darles beneficios. Directa o indirectamente.

Potenciar el transporte publico, en mi opinión, debería consistir en:

Crear una red de transporte eficiente con numerosas lineas y frecuencias.
Amplios horarios de funcionamiento
Vehículos cómodos y eficientes energeticamente.

Además, para asegurar que todo el mundo pueda utilizarlo y para potenciar su uso por encima de los medios de transporte privados, el transporte publico debería ser, si no totalmente gratuito si casi gratuito. Al menos para los ciudadanos.

Potenciar el transporte publico, para los políticos, consiste en:

Reducir cada vez más las lineas que existen y su frecuencia.
Reducir cada vez más los horarios de funcionamiento.
Utilizar cualquier material que exista.

En cuanto a los precios del transporte publico estos solamente pueden calificarse con adjetivos como abusivos, desproporcionados, injustos y un largo etcétera.

Así nos encontramos con que los diferentes gobiernos tienen que invertir un dinero exagerado en convencer a los ciudadanos para que utilicen el transporte publico. Claro que también lo hacen sin mucho convencimiento.

Luego disfrazan medidas recaudatorias y totalmente abusivas como quitar aparcamientos en las ciudades, establecer servicios de estacionamiento regulado, estrechar las entradas por carretera a las ciudades o reducir el limite de velocidad hasta límites totalmente absurdos con la excusa de potenciar así el transporte publico.

Mientras tanto el dinero que debería invertirse en transporte publico se malgasta en monstruosas autopistas de peaje que el grueso de la población no va a utilizar por carecer de los recursos económicos necesarios para ello, en vez de ampliar los horarios de utilización de los transportes públicos y que estos estén disponibles las 24 hr. del día como deberían estarlo al ser un servicio totalmente imprescindible, cada vez se reducen más. En cuanto a los precios, ni hablamos, es escandaloso que cada año los precios de los transportes públicos suban muy por encima de lo que sube el IPC.

Al final, por lo tanto, el transporte publico sirve para dos cosas: tener una poltrona donde sentar al político – afiliado importante – amigo de turno cuando le echan del cargo y como excusa para exprimir, aún más, los maltrechos bolsillos de los ciudadanos.

Como rezaba el anuncio de los 80, Papa, ven en tren. Si tienes dinero para pagarlo, claro.

Todo esto viene a esta noticia leída en el periódico 20 mintuos.

Continuará (para nuestra desgracia…).

UT – 446 sobre el río Galindo

Perpetrado el 6 de octubre del 2009 por Aitortxu
UT 446 sobre el río GalindoFoto: Aitortxu

UT 446 sobre el río Galindo

La imagen que veis a continuación corresponde a una unidad de cercanias del nucleo de Bilbao UT 446 cruzando el río Galindo.

Las 446, apodadas Dodotis por los ferroviarios al ser la única serie de RENFE / renfe operadora que carece de servicios a bordo del tren, han sido construidas por CAF y ABB desde finales de 1989 con el objetivo de dar servicio a los nucleos de cercanias más importantes de España, estando en servicio actualmente 167 de las 170 construidas. Las 3 unidades dadas de baja fueron retiradas de circulación debido al mal estado en el que quedaron después de los atentados del 11-M.

Desarrollan una potencia de 2.400 kW y pueden alcanzar los 100 km/h, funcionando en lineas electrificadas de 3000 voltios, lo que forzo la actualización del electrificado del BPT que hasta aquel entonces funcionaba a 1500 voltios. De hecho, las pruebas de gálibo (comprobar si los trenes pasan por los tuneles, no rozan con los andenes, etc…) tuvieron que llevarse a cabo con una unidad 446 remolcada por una locomotora eléctrica a 1500 voltios.

Las primeras unidades, encargadas de sustituir a las antiguas y vetustas suizas y UT 439, fueron entregadas con unos vistosos colores amarillo, blanco y gris, esquema de color en RENFE de la época, pero al poco tiempo fueron pintadas con los colores rojo y blanco que caracterizaba la UNE de cercanias, pasando posteriormente a incorporar un fileteado rosa / morado cuando RENFE se convirtio en renfe operadora y adopto el denominado esquema de color pantone como color corporativo.

Actualmente estas unidades están siendo sustituidas por las UT 463 / 465, denominadas Civias, en algunos nucleos de cercanias.

Las estaciones de ferrocarril

Perpetrado el 28 de septiembre del 2009 por Aitortxu

El ferrocarril siempre ha tenido la fama de ser el transporte con más aura romántica que existe y prueba de ello son esas despedidas cinematográficas que a menudo aparecen en las películas: esos largos andenes, muchas veces en blanco y negro, con esa gran mole negra expulsando chorros de vapor hacía el anden, esos besos tan apasionados, las largas carreras de despedida hasta donde el anden se acaba, esas manos agitándose a través de las ventanillas bajadas…

Pero, hoy en día es imposible hacer nada de esto, ni siquiera se puede acceder al anden en la gran mayoría de las estaciones. Ya no existen las moles negras que expulsan vapor, ni las largas carreras de despedida hasta que el anden se acaba. Ni siquiera se pueden bajar las ventanillas para decir adiós con la mano.

Las estaciones de ferrocarril se han convertido en una especie de mini centro comercial, con hamburgueserías, tiendas de ropa, etc… donde el ferrocarril de verdad y quienes disfrutamos de él no tenemos cabida. Ya no se puede ir a ver los trenes salir o llegar, por el simple placer de verlos salir o llegar, no se puede pasear por los andenes de la estación, entre composiciones de trenes, ni siquiera se puede echar un vistazo a las playas de vías para ver que material se guarda ahí y mucho menos algo tan sencillo, a la vez que placentero, como sentarse en un banco de la estación a leer algún libro.

Aunque, lo mejor, es que las compañías ferroviarias siguen utilizando esa imagen romántica que les comentaba anteriormente como reclamo para viajar en ferrocarril cuando de ese tipo de ferrocarril no existe nada actualmente, empeñados como están los administradores ferroviarios de este país en convertir el ferrocarril en “algo” que sirve simplemente para ir de un punto a otro a la mayor velocidad posible, pero olvidándose de otros muchos factores que han convertido al ferrocarril en lo que es.

Pero, eso, será otra cuestión…

Aficiones de riesgo (III)

Perpetrado el 27 de agosto del 2009 por Aitortxu

Después de desarrollar el tema de lo peliagudo que significa fotografiar depende que cosas en este país en Aficiones de riesgo (I) y en Aficiones de riesgo (II), prometo que esta es ya la última parte. Lo juro. Por Snoopy.

Estoy seguro que todos los que habéis leido las dos anteriores entradas pensáis, a pies juntillas, que hay sitios y/o temas que la ley prohíbe fotografiar. Por ejemplo, la mayoría pensaréis que no se pueden fotografiar comisarias, edificios gubernamentales, etc… Siento contradeciros, a día de hoy no existe ninguna ley que lo prohíba, ya que cualquier fotografía que se realice desde la vía pública / lugar público, es legitima y legal. Otra cosa es lo que piensen determinadas, ejem… “personas”, al respecto.

¿Y cual es el lugar más arriesgado para sacar fotografías en España? Las estaciones de ferrocarril. Si, si, como lo oyen sus atónitos oídos.

Comencemos con una breve introducción. En Europa, esa cosa que está al norte y que desde luego con la que España no tiene nada que ver (excepto para subir los precios de cualquier bien), la fotografía de ferrocarril es una actividad de ocio más. Por ejemplo, un aficionado alemán accede a una estación con su cámara, toma las fotografías que quiere y, después, se va por donde ha venido.

En España, por supuesto, no. Un aficionado español accede a una estación con su cámara… y no pasa de ahí porque ya tiene encima a cuatro uniformes, a los que, por cierto, por norma general no han querido en ningún otro trabajo, diciéndole que tiene prohibido ejercer su afición. Preguntados ante en que lugar de la estación figura dicha prohibición, la respuesta más común será “por que lo digo yo” (sic.). Traducido para los neófitos, “porque me sale de los cojones” (tristemente, sic. también). Y, claro, el aficionado se irá a su casa, sin fotografías, con un enfado más que monumental y, como se descuide, denunciado falsamente por algo que no ha hecho. Y eso si no se va calentito y sin cámara. Spain is different.

Pero lo mejor de todo es que en ningún sitio, y ningún sitio quiere decir ningún sitio, existe ningún cartel, ni norma de renfe operadora, ni de ADIF, que indique dicha prohibición. Debe ser una prohibición por ósmosis o algo similar.

Por lo tanto, e intentando dar cobertura legal a algo ilegal (que no permitiesen hacer fotografías en las estaciones de ferrocarril a los aficionados), ADIF y renfe operadora encontraron la panacea, el Santo Grial: el carnet de aficionado.

La idea era muy sencilla: aquellos aficionados que quisieran fotografiar las / en estaciones de ferrocarril deberían enviar sus datos a ADIF, quien a la vuelta de correo le enviaría una bonita cartulina (sin ni siquiera plastificar) de color blanco que, supuestamente, daba permiso para poder hacer fotografías en las estaciones de ferrocarril que ADIF administraba. En la realidad servía para perder el tiempo, ya que los mercenarios uniformados de las diferentes empresas de in-seguridad seguían diciendo en su gran mayoría que no, que no se fotografiaba dentro de la estación y que no. Por descontado seguía sin haber ningún cartel que indicase que estaba prohibido fotografiar dentro de las estaciones, no había referencia alguna en los reglamentos de renfe operadora y, por supuesto, tampoco se indicaba en ningún lado la existencia del carnet de aficionado.

Los aficionados al ferrocarril eramos, lo seguimos siendo, claro, la cosa más molesta tanto para renfe operadora como para ADIF. Mientras niñatos pijos que iban (van) de artistas porque saben hacer cuatro rayas con un spray destrozan las pinturas de las locomotoras, vagones, etc… la única preocupación de los “vigilantes” de “seguridad” era que los aficionados al ferrocarril no estuviésemos mucho tiempo parados en los andenes o que sacásemos fotografías a los trenes. Mientras autenticas joyas ferroviarias eran masacradas por los niñatos del spray, los aficionados eramos denunciados, insultados y agredidos por la gente (por decir algo) que las administraciones ferroviarias contrataban para, supuestamente, evitar esos actos vandálicos. Efectivamente, Spain is different.

Y un día llego un portal web de aficionados llamado Alta Velocidad que pidió dos carnets de aficionado esperando que se los denegasen: el primero para Jacob Emile Rodrigue Pereire, personaje histórico del ferrocarril del siglo XIX, evidentemente finado y el segundo para Gorka Loran, un sujeto, por decir algo, que actualmente está cumpliendo condena de 2775 años en la cárcel por el intento de atentado contra el intercity Irún – Madrid. Los dos fueron concedidos, uno a nombre de un muerto y el otro a nombre de un terrorista. Claro ejemplo de para que servía el famoso carnet.

Viendo el ridículo publico que había hecho, ADIF retiro en abril del 2008 el carnet de aficionado, emitiendo una circular interna en la que se indicaba a toda su plantilla que la fotografía de aficionado en las estaciones estaba permitida y era libre. Por fin. Pero, como bien dice el sabio refranero español, la alegría dura poco en la casa del pobre: los chicos de Harrelson seguían sin dejarnos sacar fotografías en las estaciones, con o sin carnet. De nada valía explicarles que la “prohibición” había sido derogada, que no, que no se fotografiaba dentro de la estación y que no.

Finalmente alguien les debió enseñar a leer porque los aficionados pudimos empezar a disfrutar de nuestra afición. Aunque sigue siendo una afición de riesgo, sin ir más lejos, hace cosa de un mes unos señores en la estación de Arrigorriaga me indicaron que dejase de hacer fotografías. Ni siquiera sabían que había existido una cosa que se llamaba el carnet de aficionado. Tampoco sabían, claro, que cualquier ciudadano podía y puede (el podrá es mucho aventurar en este mundo Orweliano que vivimos) fotografiar todos los objetos, edificios, trenes, etc… que le de la gana si lo hace desde un lugar público, como, por ejemplo, una estación de tren. Y, por supuesto, tampoco sabían que esa “prohibición” ilegal estaba ya derogada desde hacía un año. Bueno, no sabían o no querían saber.

Y, para terminar esta serie de post, os dejo un enlace muy completo sobre que es legal fotografiar y que no, vía Microsiervos.