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Otro día de caza

Perpetrado el 28 de agosto del 2010 por Aitortxu

Ayer, viernes, era festivo en Bilbao al ser el día grande de las fiestas. Mi intención era aprovecharlo y salir por el B.P.T. a fotografiar mercancias, pero el pronóstico del tiempo para Bizkaia no era nada bueno: lluvia, lluvia y más lluvia. Y como dicen que la ocasión la pintan calva, aproveche para ir a otro sitio donde el tiempo fuese a ser más benigno.

La costa quedaba descartada, así que había que entrar al interior, por lo que decidí visitar la estación de Vitoria, la cual tenía muchas ganas de visitar desde hace tiempo.

Una unidad de la serie 470 estacionada en Vitoria

Una 470 esperando en la estación de Vitoria para volver a Pamplona.

Foto: Aitortxu.

El viaje fue horrible, empezando por el madrugon a las 7:00 de la mañana, para bajar a la estación de cercanías e ir hasta San Mamés en tren y coger allí el autobus a Vitoria, y siguiendo por los “susedidos” acontecidos durante el viaje, el primero de ellos al llegar a la estación de Portugalete, cuando, por megafonía, avisarón que el tren que tenía que venir destino Bilbao, llegaba con 10 min. de retraso. Pues bueno, pense, sacaré la cámara por si viene algún mercancias. Pero no fue así, llego la “Dodotis” y no había pasado ningún mercancias, pero, justo, en el momento en el que guardaba la cámara y entraba en la 446, apareció un bobinero tirado por dos locomotoras de la serie 269 en color taxi, una rareza hoy en día por el B.P.T. La primera en la frente.

Llegó a Bilbao y tengo el tiempo justo de coger el autobús a Vitoria, lleno a rebosar de patateros que vuelven a su terruño después de estar de fiesta por la Gran Ciudad. Total, que si, o también, me toca sentarme al lado de un tio que va con una borrachera de órdago y durmiendo a pierna suelta ocupando su asiento y la mitad del mío (no creías que el resto del autobús iba mucho más sereno), aunque después del pertinente correctivo y delimitación de fronteras administrativas se apoyó contra el cristal y, ala, a soñar con los angelitos. Y ya van dos.

Llegamos a Vitoria sin mayores contratiempos y enfilo hacía la estación de ferrocarril que, en un alarde de originalidad, se llama de Vitoria-Gasteiz. Aunque en un principio la idea era pasar el día en Vitoria,la orientación de la estación (O – E) es muy mala y la luz matinal da de pleno a todos los trenes que llegan de Ñoñosti – Pamplona, que son la mayoría de circulaciones que pasan por la mañana. Tres. Así que después de fotografiar el obispo (serie 432) y una 470 que llega de Pamplona y queda a la espera de realizar el servicio de vuelta, el sentido común del fotográfo ferroviario impone una migración hacía el sur, como en invierno. Además, al sur de Patatolandia está el gran nudo ferroviario del norte de España: Miranda de Ebro.

Una unidad de la serie 432 estacionada en Vitoria

Una unidad 432, cariñosamente apodada “Obispo”, descansa en la playa de vías de la estación de Vitoria.

Foto: Aitortxu.

Cuando comienzo a pensar que las cosas pueden mejorar en el viaje a Miranda, la triste y cruel realidad, aderezada con la innata inclinación del Ser Humano a ponerse en el lado de la ventanilla para poder cerrar las cortinillas y así dormir o poder leer sin reflejos del sol, mientrás al que le gusta disfrutar del paisaje no tiene más remedio que ir sentado en el asiento del pasillo mirando a la nada, la triste y cruel realidad, decía, me recuerda que debería haberme quedado en casa. Durmiendo. Aunque mi abuela decía, no se si sabiamente o no, que sarna con gusto no pica. A lo que yo añadiría es verdad, que no pica, pero da sueño.

El arco a Vigo, acoplandose a la rama de Bilbao en Miranda de Ebro

El arco a Vigo, rama de Irún, acoplandose a la rama de Bilbao en Miranda de Ebro.

Foto: Aitortxu.

Al llegar a Miranda lo primero que hago es fotografiar el Arco en el que he venido (con la asombrosa cantidad de ¡4!, señores y señoras, ¡4! coches) mientrás maniobra para acoplarse con la rama de Bilbao que estaba ya esperando. Y, el resto del día en Miranda de Ebro, lo contaré un día de estos.

Mal día de caza

Perpetrado el 12 de abril del 2010 por Aitortxu

Desde que me caí y me torcí el tobillo en Miranda de Ebro, allá por Enero, no he vuelto a tener un día de caza ferroviaria decente. Es frustrante.

Si la luz acompaña, no acompaña el sitio; si el sitio acompaña, no acompaña la luz; y si tanto el sitio como la luz acompañan, no pasan trenes; o se me olvida la batería en casa; o los trenes que pasan están grafiteados; o cuando me voy después de esperar el maldito y bastardo bobinero durante hora y pico, va y pasa cuando tengo la cámara guardada.

Pero empecemos por el principio, que es por donde suele comenzar la gente a contar las historias: “Erase una vez…”, eh, no, mejor, no.

El día estaba que si a ratos nublado, que si a ratos salía el sol, lo cual es un coñazo para fotografiar lo que sea, porque en medio segundo la luz de la escena ha cambiado radicalmente y toda la planificación que tenias hecha se va a hacer gárgaras. Aunque también puede pasar lo contrario, que un rayo de sol en el momento justo de esa chispa que le faltaba a la fotografía.

Los lunes, en teoría, son buenos días para fotografiar trenes, ya que suele haber mucho movimiento ferroviario. Concretamente suelo ver pasar, a partir de las 17:30 que es cuando llego a casa, un tren de bobinas de acero con destino la ACB, un tren de contenedores (TECO) con destino Madrid y otro tren de bobinas a Irún.

Los trenes de bobinas son horribles de fotografiar porque están siempre perdidos de grafitis y, uno que tiene unos principios, se niega a subir fotografías de grafitis estúpidos. Y, últimamente, las locomotoras 253 vienen también con pintura “extra”, por lo que conseguir una fotografía decente es muy dificil.

Aún así me armo de valor, cojo la cámara y, ala, a Barakaldo a tentar a la suerte.

El primero en pasar, el bobinero destino Sestao, procedente de Irún: locomotora tándem 289.107-5 arrastrando como una campeona 31 vagones de bobinas (aunque imagino que vacios). Menudo espectáculo. El problema es que me pilla desprevenido y el autofocus hace lo que le da los santisimos c*****s y no hay una foto decente. Aunque da igual, por que estaba que daba pena.

En fin. Sigo esperando a ver si pasa el tren de contenedores, pero no pasa. Fotografío varias UT 446, que es algo que nunca falta en el BPT, y consigo la única fotografía decente del día.

UT 446

UT 446 saliendo de la estación de Desertu – Barakaldo.

Foto: Aitortxu.

Porque, del tren de contenedores, ni la bocina.

Finalmente vuelve a pasar el bobinero de vuelta a Irún arrastrado también por la 289.107-5 y no me quejo de los resultados obtenidos… si no llega a ser por el desgaciado / a que dejo la pobre 289 en el estado en el que está.

Así que, para casa, con la sensación de haber perdido la tarde a lo tonto y el no haber obtenidos resultados decentes. Otro día será.

Orduña nevado

Perpetrado el 17 de enero del 2010 por Aitortxu

Hablar de propósitos de año nuevo es tan tradicional en esta época como lo pueden ser las el comer las uvas en nochevieja o el carbón de la noche de Reyes.

Todos nos hacemos nuestros propios propósitos, además de los clásicos: adelgazar, aprender inglés, cuidarse, ser más aplicado en los estudios, dejar de fumar… y un laaaaaaaaaaaaargo etcétera. Y luego están los propósitos, digamos, personales.

Uno de mis propósitos personales de este año es viajar más en tren, conocer más los caminos de hierro españoles. Y parece que lo estoy cumpliendo, siempre que el tiempo me lo permite, claro.

El año lo termine en Orduña y mi idea era comenzarlo subiendo el puerto de Orduña hasta Miranda de Ebro, la estación de ferrocarril más importante del norte de España. Tenía dos planes: uno consistía en viajar desde Bilbao en un S-120 o S-130 hasta Miranda y así matar dos pájaros de un mismo tiro, el viajar en una unidad en la cual nunca he viajado a una estación en la cual nunca he estado y el segundo plan consistía en ir en autobús hasta Vitoria y, después de fotografiar los trenes y la estación patatera viajar en un regional hasta Miranda de Ebro y, después, volver a través de Orduña hasta Bilbao en el Arco o el diurno.

Pero con el tiempo que hizo el fin de semana pasado no ha hubo más alternativa que improvisar.

Panorámica de la estación de Orduña después de estar toda la noche nevando

Panorámica de la estación de Orduña después de estar toda la noche nevando, con solamente dos vías operativas.

Foto: Aitortxu.

La previsión del tiempo era de nieve en cotas de 100 mts. incluso a nivel del mar, con lo que cabía la posibilidad de que nevase en el BPT. Al levantarme el sábado por la mañana veo que si ha nevado en el BPT pero que no ha cuajado. Descartamos el coche para llegar a Miranda de Ebro porque quién sabe que puede pasar en Altube o una vez pasado Altube, pero la alternativa del tren, ya sea siguiendo el plan uno o el plan dos empieza a flaquear por un punto crucial: la vuelta a Bilbao. Finalmente decido ir a Orduña en una de las 446 que cubren el servicio de cercanías esperando encontrar nieve en una zona que tenía previamente explorada de mi anterior visita a la ciudad vizcaína y dejar la visita a Miranda de Ebro para días más cálidos.

Al llegar a Barakaldo la primera sorpresa del día: la 319 que suele estar ahí apartada de reserva, no está. Lo más seguro es que la hayan subido de exploradora a Orduña para ir despejando la vía a medida que esta se cubra de nieve.

Hace mucho frío y en las traviesas de madera del apartadero de Lutxana empiezan a verse los primeros copos de nieve. A partir de Arrigorriaga la nieve comienza a estar presente en los taludes de al lado de las vías y ya, a partir de Llodio, todo el paisaje se vuelve blanco. La dodotis va subiendo a Orduña a buen ritmo mientras escupe polvo de nieve a medida que va “limpiando” la vía a su paso. Llegamos a la estación de Orduña donde la playa de vías está cubierta por unos 15 cms. de nieve, el andén de la vía dos está desaparecido en combate debajo de la nieve y de la vía dos solamente se ven los carriles.

Salgo a toda prisa ya que tengo diez minutos para llegar al punto desde donde quiero fotografiar el patito, a la salida de la estación de Orduña. Lo que la semana anterior era una carretera con una acera muy ancha es ahora un sendero blanco de 10 cms. de nieve. A duras penas consigo llegar a la atalaya que tenía “fichada” para fotografiar el patito pocos minutos antes de que pase… o que debería haber pasado. Comienza a nevar y nada, no pasa el patito. Me entretengo sacando fotografías de la virgen, de Orduña, etc… no pasa el patito. Utilizo el reclamo universal para atraer patos, es decir, hacer “cua, cua” a ver si pasa el patito. Nada. Y comienzo a no sentir el culo. O como quiera que se tenga que nombrar esa parte del cuerpo en una página web.

Por fin, con media hora de retraso, justo cuando deja de nevar y hay un poco más de luz, pasa el patito, el Alvia S-130 dirección Madrid, que comparado con la nieve no parece tan blanco.

S - 130 comenzando a subir Orduña

El Alvia destino Madrid, servido por una unidad S – 130, comienza a subir el puerto de Orduña. Las unidades S – 130 son apodadas “patitos” debido a su morro.

Foto: Aitortxu.

De vuelta de nuevo a la estación para ver si pasa el Arco, el tercer tren matinal que sale de Bilbao dirección Miranda de Ebro, paro primero a fotografiar un poco a esa Orduña blanca que me he encontrado esta mañana de sábado. Me cruzo con las primeras personas que comienzan a subir al monte con sus perros, con los que salen a fotografiar su pueblo nevado o con aquellos que intentan conducir por la pista de hielo en la que se han convertido las calles de Orduña.

Después de hora y pico esperando al Arco, le pregunto al factor de Orduña, que había salido para dar salida a una dodotis que iba a Bilbao, si el Arco iba a pasar. Me dice que no, que el maquinista no ha podido llegar a Miranda y que lo han cancelado. Bien. Y yo jugándome una gripe de aúpa por un tren cancelado.

Muy amable, el factor me comenta que el Alvia que tiene que bajar a Bilbao lleva más de 60 minutos de retraso… y todavía está en Valladolid. Le pregunto si la 319 está de exploradora a lo que me responde que hay una 333… ¿Una 333? Por Dios, digoooo, por Terry Pratchett, ¡es una pieza con la que no cuento en mi colección! la siguiente pregunta que le hago es que decoración tiene la 333, “¿taxi, pantone?”, “Una de esas amarillas…”, me responde el Señor factor (más tarde, en casa, me enteraré que la “amarilla” era la 319.208, la de Barakaldo, y que la 333 era con decoración pantone).

Y ahí comenzó una titánica pelea entre mi culo, mis piernas y mi cabeza por una parte y mi corazón por otra: los primeros tenían frío, querían un café y largarse para casa de una vez, el segundo quería cobrarse una nueva pieza ferroviaria. Fue titánica, si, pero breve. En cuanto quise darme cuenta estaba en la cafetería más cercana pidiendo un café. Lo siento 333, otra vez será.

Continuará… en Miranda de Ebro.

UT – 446 sobre el río Galindo

Perpetrado el 6 de octubre del 2009 por Aitortxu
UT 446 sobre el río GalindoFoto: Aitortxu

UT 446 sobre el río Galindo

La imagen que veis a continuación corresponde a una unidad de cercanias del nucleo de Bilbao UT 446 cruzando el río Galindo.

Las 446, apodadas Dodotis por los ferroviarios al ser la única serie de RENFE / renfe operadora que carece de servicios a bordo del tren, han sido construidas por CAF y ABB desde finales de 1989 con el objetivo de dar servicio a los nucleos de cercanias más importantes de España, estando en servicio actualmente 167 de las 170 construidas. Las 3 unidades dadas de baja fueron retiradas de circulación debido al mal estado en el que quedaron después de los atentados del 11-M.

Desarrollan una potencia de 2.400 kW y pueden alcanzar los 100 km/h, funcionando en lineas electrificadas de 3000 voltios, lo que forzo la actualización del electrificado del BPT que hasta aquel entonces funcionaba a 1500 voltios. De hecho, las pruebas de gálibo (comprobar si los trenes pasan por los tuneles, no rozan con los andenes, etc…) tuvieron que llevarse a cabo con una unidad 446 remolcada por una locomotora eléctrica a 1500 voltios.

Las primeras unidades, encargadas de sustituir a las antiguas y vetustas suizas y UT 439, fueron entregadas con unos vistosos colores amarillo, blanco y gris, esquema de color en RENFE de la época, pero al poco tiempo fueron pintadas con los colores rojo y blanco que caracterizaba la UNE de cercanias, pasando posteriormente a incorporar un fileteado rosa / morado cuando RENFE se convirtio en renfe operadora y adopto el denominado esquema de color pantone como color corporativo.

Actualmente estas unidades están siendo sustituidas por las UT 463 / 465, denominadas Civias, en algunos nucleos de cercanias.

Aficiones de riesgo (III)

Perpetrado el 27 de agosto del 2009 por Aitortxu

Después de desarrollar el tema de lo peliagudo que significa fotografiar depende que cosas en este país en Aficiones de riesgo (I) y en Aficiones de riesgo (II), prometo que esta es ya la última parte. Lo juro. Por Snoopy.

Estoy seguro que todos los que habéis leido las dos anteriores entradas pensáis, a pies juntillas, que hay sitios y/o temas que la ley prohíbe fotografiar. Por ejemplo, la mayoría pensaréis que no se pueden fotografiar comisarias, edificios gubernamentales, etc… Siento contradeciros, a día de hoy no existe ninguna ley que lo prohíba, ya que cualquier fotografía que se realice desde la vía pública / lugar público, es legitima y legal. Otra cosa es lo que piensen determinadas, ejem… “personas”, al respecto.

¿Y cual es el lugar más arriesgado para sacar fotografías en España? Las estaciones de ferrocarril. Si, si, como lo oyen sus atónitos oídos.

Comencemos con una breve introducción. En Europa, esa cosa que está al norte y que desde luego con la que España no tiene nada que ver (excepto para subir los precios de cualquier bien), la fotografía de ferrocarril es una actividad de ocio más. Por ejemplo, un aficionado alemán accede a una estación con su cámara, toma las fotografías que quiere y, después, se va por donde ha venido.

En España, por supuesto, no. Un aficionado español accede a una estación con su cámara… y no pasa de ahí porque ya tiene encima a cuatro uniformes, a los que, por cierto, por norma general no han querido en ningún otro trabajo, diciéndole que tiene prohibido ejercer su afición. Preguntados ante en que lugar de la estación figura dicha prohibición, la respuesta más común será “por que lo digo yo” (sic.). Traducido para los neófitos, “porque me sale de los cojones” (tristemente, sic. también). Y, claro, el aficionado se irá a su casa, sin fotografías, con un enfado más que monumental y, como se descuide, denunciado falsamente por algo que no ha hecho. Y eso si no se va calentito y sin cámara. Spain is different.

Pero lo mejor de todo es que en ningún sitio, y ningún sitio quiere decir ningún sitio, existe ningún cartel, ni norma de renfe operadora, ni de ADIF, que indique dicha prohibición. Debe ser una prohibición por ósmosis o algo similar.

Por lo tanto, e intentando dar cobertura legal a algo ilegal (que no permitiesen hacer fotografías en las estaciones de ferrocarril a los aficionados), ADIF y renfe operadora encontraron la panacea, el Santo Grial: el carnet de aficionado.

La idea era muy sencilla: aquellos aficionados que quisieran fotografiar las / en estaciones de ferrocarril deberían enviar sus datos a ADIF, quien a la vuelta de correo le enviaría una bonita cartulina (sin ni siquiera plastificar) de color blanco que, supuestamente, daba permiso para poder hacer fotografías en las estaciones de ferrocarril que ADIF administraba. En la realidad servía para perder el tiempo, ya que los mercenarios uniformados de las diferentes empresas de in-seguridad seguían diciendo en su gran mayoría que no, que no se fotografiaba dentro de la estación y que no. Por descontado seguía sin haber ningún cartel que indicase que estaba prohibido fotografiar dentro de las estaciones, no había referencia alguna en los reglamentos de renfe operadora y, por supuesto, tampoco se indicaba en ningún lado la existencia del carnet de aficionado.

Los aficionados al ferrocarril eramos, lo seguimos siendo, claro, la cosa más molesta tanto para renfe operadora como para ADIF. Mientras niñatos pijos que iban (van) de artistas porque saben hacer cuatro rayas con un spray destrozan las pinturas de las locomotoras, vagones, etc… la única preocupación de los “vigilantes” de “seguridad” era que los aficionados al ferrocarril no estuviésemos mucho tiempo parados en los andenes o que sacásemos fotografías a los trenes. Mientras autenticas joyas ferroviarias eran masacradas por los niñatos del spray, los aficionados eramos denunciados, insultados y agredidos por la gente (por decir algo) que las administraciones ferroviarias contrataban para, supuestamente, evitar esos actos vandálicos. Efectivamente, Spain is different.

Y un día llego un portal web de aficionados llamado Alta Velocidad que pidió dos carnets de aficionado esperando que se los denegasen: el primero para Jacob Emile Rodrigue Pereire, personaje histórico del ferrocarril del siglo XIX, evidentemente finado y el segundo para Gorka Loran, un sujeto, por decir algo, que actualmente está cumpliendo condena de 2775 años en la cárcel por el intento de atentado contra el intercity Irún – Madrid. Los dos fueron concedidos, uno a nombre de un muerto y el otro a nombre de un terrorista. Claro ejemplo de para que servía el famoso carnet.

Viendo el ridículo publico que había hecho, ADIF retiro en abril del 2008 el carnet de aficionado, emitiendo una circular interna en la que se indicaba a toda su plantilla que la fotografía de aficionado en las estaciones estaba permitida y era libre. Por fin. Pero, como bien dice el sabio refranero español, la alegría dura poco en la casa del pobre: los chicos de Harrelson seguían sin dejarnos sacar fotografías en las estaciones, con o sin carnet. De nada valía explicarles que la “prohibición” había sido derogada, que no, que no se fotografiaba dentro de la estación y que no.

Finalmente alguien les debió enseñar a leer porque los aficionados pudimos empezar a disfrutar de nuestra afición. Aunque sigue siendo una afición de riesgo, sin ir más lejos, hace cosa de un mes unos señores en la estación de Arrigorriaga me indicaron que dejase de hacer fotografías. Ni siquiera sabían que había existido una cosa que se llamaba el carnet de aficionado. Tampoco sabían, claro, que cualquier ciudadano podía y puede (el podrá es mucho aventurar en este mundo Orweliano que vivimos) fotografiar todos los objetos, edificios, trenes, etc… que le de la gana si lo hace desde un lugar público, como, por ejemplo, una estación de tren. Y, por supuesto, tampoco sabían que esa “prohibición” ilegal estaba ya derogada desde hacía un año. Bueno, no sabían o no querían saber.

Y, para terminar esta serie de post, os dejo un enlace muy completo sobre que es legal fotografiar y que no, vía Microsiervos.

Aficiones de riesgo (II)

Perpetrado el 20 de agosto del 2009 por Aitortxu

Como escribía ayer, fotografiar depende que motivo en España es muy dificil, al menos si quieres mantener tu integridad física intacta o no quieres verte envuelto en denuncias envueltas en mentiras. Personalmente tengo que reconocer que los encontronazos que tenido han sido, digamos, leves, en el sentido de que, o bien he agachado la cabeza, me he ido y he guardado la cámara o bien finalmente me han permitido realizar las fotografías.

Pero (siempre hay un pero), he perdido más de una fotografía porque no me he atrevido a hacerla o porque me lo han impedido. Hoy quiero hablaros de esas que no me he atrevido a hacer, de esa autocensura que todo fotógrafo tiene que emplear antes o después, más que nada para evitar problemas mayores o que sean otros los que te censuren.

La fotografía, y en este punto creo que muy pocos me entenderéis, lo se, no es solamente sacar la cámara y darle a un botón. Bueno, si, para mucha gente si lo es. Pero para otra mucha, y mucho más desde el boom digital, la fotografía es un medio de expresión, es un medio de reflejar lo que te rodea.

Por ejemplo, si quiero dejar constancia de como es la vida en Portugalete, fotografiando solamente los monumentos no se consigue ese fin. Tienes que dejar constancia de esos pequeños detalles que te encuentras en la vida diaria, de ese señor mayor que pasea por el muelle al amanecer, los pescadores que están todo el día sentados en los bancos esperando que los peces piquen el anzuelo, esos momentos de solaz descanso en los bancos de la Canilla, las carantoñas de los enamorados en los rincones del casco viejo…

Yo, reconozco, que no soy lo suficientemente extrovertido para captar esas imágenes ya que no me gusta enfrentarme con nadie que me reproche el haber invadido su espacio, porque, evidentemente, en parte tiene razón (aunque en otra parte, no) y, como dice la cita que preside este blog, cada vez la gente es más gilipollas y hay mucha gente que en seguida busca cualquier excusa para agredirte en vez de dejar que les expliques porque estas sacando esa fotografía y que no vas a utilizarla sin su permiso.

Entiendo que todo el mundo tiene su burbuja, su intimidad, aunque sea en la vía pública, por lo que para tomar una fotografía de estas características, lo lógico es pedir permiso, pero hay una gran pega con esto: si pides permiso antes, por lo general, habrá desaparecido la toma, la expresión que buscabas. Si pides permiso después de tomar la fotografía, puede suceder, mientras la tomas, lo que os explicaba en el párrafo de arriba. Además, en mi caso, se junta mi timidez y mi relación odio-odio con el resto de la humanidad y me cuesta un universo entero el acercarme a alguien para decirle que le he fotografiado. No me gusta, simplemente.

Así que las pocas veces que he realizado este tipo de fotografías han sido segundos de autentico pánico por si me descubrían, a pesar de hacerlas con el tele, lo más apartado posible. Y, por supuesto, ni se me pasa por la cabeza hacerlas publicas. Por eso me gusta tanto la galería de N-Ko, porque él si ha sabido hacer esas fotografías.

Continuará…

Aficiones de riesgo (I)

Perpetrado el 19 de agosto del 2009 por Aitortxu

Soy hombre de muchas aficiones. Tengo que reconocerlo.

Por ejemplo, me gusta mucho el modelismo, incluso el estático, lo cual me obliga a aficionarme a otras disciplinas, como la carpintería o la electrónica (aunque siga siendo un completo lego en ambas), la música, el cine, el montañismo, la naturaleza, la historia, el patrimonio, la etnografía, la literatura, el arte, los trenes, la informática, cacharrear con cualquier chisme… como he dicho anteriormente, soy hombre de muchas aficiones.

Y hay una que me gusta especialmente: la fotografía, que, además, suelo combinar con el resto mis aficiones. Así, cuando voy al monte, siempre llevo la cámara; cuando asisto a alguna visita guiada sobre patrimonio, voy a un museo o, simplemente, voy a ver piedras (Amaia Ama dixit), llevo mi cámara; cuando paseo, especialmente cuando lo hago por el campo, también llevo la cámara, o cuando voy a algún mercado medieval; en las vacaciones, cuando veo teatro de calle, etc… voy con mi cámara.

Y, resulta, que la fotografía, aparte de ser una de las aficiones que más me gustan, es de las aficiones más peligrosas que se pueden ejercer en España. Y si no, echen ustedes un vistazo a cualquier foro sobre fotografía, en todos existe alguna sección donde los contertulianos hablan sobre la legalidad de determinadas tomas o sobre los encontronazos con vigilantes de seguridad (es decir, la mayoría filo-nazis que sienten una frustración tremenda por no poder ser policías o militares) y policías que no saben que leyes son las que deben hacer respetar.

Prueben a llevar una reflex (no, una compacta no vale) por la calle y no ir vestido como un guiri. Dependiendo de lo que fotografie sucederá lo siguiente:

– Si fotografía niños jugando o zonas de juego infantiles será un posible pederasta.
– Si fotografía determinados edificios, un posible terrorista.
– Si fotografía mujeres, un posible salido (esto solamente es aplicable a los fotógrafos varones).
– Si fotografía una escena romántica, un posible voyeur.
– Si fotografía monumentos, un posible pirata, ya que atentará contra los derechos de copyright del autor del monumento.
– Si fotografía aviones, un posible terrorista.
– Si fotografía a personas, se le acusará de atentar contra la intimidad de esa persona.
– Si fotografía barcos o instalaciones portuarias, un posible terrorista.
……………………………………………………………………………………….. (incluya la suya propia).

Y, cuidado, esto suponiendo que lo haga usted desde o en un espacio público, es decir, desde o en la vía publica. Como ven, además, he sido generoso, ya que indico que serán tratados como posibles… aunque sea mentira, ya que directamente la gente pensará que son pederastas, terroristas, salidos, voyeurs, etc… exceptuando los vigilantes de seguridad, ya que al carecer de la necesaria habilidad cognitiva básica para procesar razonamientos, por muy básicos que estos sean, directamente le verán como algo a lo cual poder amenazar y/o agredir (no necesariamente en este orden).

Fotografiar ferrocarriles o estaciones de ferrocarril hace que la afición ascienda de categoría pasando de afición de riesgo a directamente sadomasoquismo, y se merece un post individual.

Continuará…

Galería Flickr de N-Ko

Perpetrado el 30 de julio del 2009 por Aitortxu

Hoy os quiero presentar una galería fotográfica que me gusta mucho, la de N-Ko. Aunque he puesto un vínculo permanente en los enlaces, el enlace a la galería es este:

Galería Flickr de N-Ko.

ADIF también deja sacar fotografí­as a los terroristas

Perpetrado el 28 de marzo del 2008 por Aitortxu

Hace poco, les hablaba, queridos lectores, de los permisos de ADIF para obtener fotografí­as en sus instalaciones (es decir, en las estaciones de ferrocarril). Aunque no soy muy partidario del permiso en cuestión, ya que en otros paises más civilizados (es decir, cualquiera) esta práctica hace años que no se sigue o no se ha seguido nunca (p.e., Alemania, Francia, etc…), si con el permiso me ahorro el discutir con los vigilantes de seguridad, pues bienvenido sea. Pero no es así­, ya que la mayorí­a de los vigilantes no tienen ni idea de que ese permiso exista.

Es tal el hastí­o existente a este respecto entre los aficionados al ferrocarril, que en el portal Alta Velovidad han promovido una campaña para la abolición del permiso fotográfico de ADIF. Y las razones esgrimidas, la verdad, son de verdadero peso.

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Permisos de ADIF 2008 – 2009

Perpetrado el 27 de enero del 2008 por Aitortxu

A quién suscribe le encanta, como ya deben saber, estimados lectores, la fotografí­a. Y muchas cosas más, como por ejemplo, (un, dos, tres…) los trenes. Así­ que, sacar fotografí­as de los trenes es algo que, simplemente, me apasiona.

Lo bueno de vivir en Europa, y ser aficionado a los trenes, es que te dejan sacar fotografí­as en cualquier sitio y sin ningún problema. Pero, como nosotros vivimos en un paí­s tercermundista, más africano que europeo, pues a los aficionados al ferrocarril no nos dejan sacar fotografí­as en las estaciones. Por lo de siempre, vamos: seguridad. O, traducido, porque no me sale de mis machos ibéricos.

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