Después de la sobrada que me pegue ayer con Piratas del Caribe, etc, etc, etc, me vais a permitir que hoy, en plan redención, haga una crítica a una muy buena película: Más extraño que la ficción.
No hay grandes efectos especiales; ni sex symbols. No ha sido la película más cara de la historía; ni está rodada en paises exóticos. Pero tiene una cosa de la cual carecen el 99% de las películas que se estrenan hoy en día: guión.
Es más, puede decirse que el guión de esta película debeía ser de obligatoria lectura en cualquier escuela de cine ya que es la perfecta muestra de como debe guionizarse una película, aunque lo único que muestre sean tópicos argumentales. Pero, precisamente, el gran acierto de esta película, es ese, tratar los tópicos, pero sin que por ello la película resulte tópica (algo que está al alcanze de muy, muy, muy pocos).
Y de dos de sus protagonistas, Emma Thompson y Dustin Hoffman, ni siquiera hace falta hablar.
Ahora mismo solamente se me ocurre un adjetivo para definir Más extraño que la ficción: soberbia.

Lo malo de las trilogías es la diferencia entre la primera película y la que cierra la trilogía. Contadas expeciones, dirigidas por maestros, con guiones escritos por autenticos visionarios o que se basaban en obras literarias sobresalientes, han conseguido no defraudar en toda la trilogía: 
Los últimos días antes de comenzar las vacaciones que disfruto ahora mismo, paso, en mi vuelta en el Autobús de la muerte, por el nuevo puente que cruza el