Entradas públicadas en el mes de septiembre, 2009

Las estaciones de ferrocarril

Perpetrado el 28 de septiembre del 2009 por Aitortxu

El ferrocarril siempre ha tenido la fama de ser el transporte con más aura romántica que existe y prueba de ello son esas despedidas cinematográficas que a menudo aparecen en las películas: esos largos andenes, muchas veces en blanco y negro, con esa gran mole negra expulsando chorros de vapor hacía el anden, esos besos tan apasionados, las largas carreras de despedida hasta donde el anden se acaba, esas manos agitándose a través de las ventanillas bajadas…

Pero, hoy en día es imposible hacer nada de esto, ni siquiera se puede acceder al anden en la gran mayoría de las estaciones. Ya no existen las moles negras que expulsan vapor, ni las largas carreras de despedida hasta que el anden se acaba. Ni siquiera se pueden bajar las ventanillas para decir adiós con la mano.

Las estaciones de ferrocarril se han convertido en una especie de mini centro comercial, con hamburgueserías, tiendas de ropa, etc… donde el ferrocarril de verdad y quienes disfrutamos de él no tenemos cabida. Ya no se puede ir a ver los trenes salir o llegar, por el simple placer de verlos salir o llegar, no se puede pasear por los andenes de la estación, entre composiciones de trenes, ni siquiera se puede echar un vistazo a las playas de vías para ver que material se guarda ahí y mucho menos algo tan sencillo, a la vez que placentero, como sentarse en un banco de la estación a leer algún libro.

Aunque, lo mejor, es que las compañías ferroviarias siguen utilizando esa imagen romántica que les comentaba anteriormente como reclamo para viajar en ferrocarril cuando de ese tipo de ferrocarril no existe nada actualmente, empeñados como están los administradores ferroviarios de este país en convertir el ferrocarril en “algo” que sirve simplemente para ir de un punto a otro a la mayor velocidad posible, pero olvidándose de otros muchos factores que han convertido al ferrocarril en lo que es.

Pero, eso, será otra cuestión…

Jornadas europeas del patrimonio 2009 – Bizkaia a través de los caminos

Perpetrado el 24 de septiembre del 2009 por Aitortxu
Jornadas europeas sobre patrimonio

Cartel de las jornadas

Fuente: DFB – BFA

Hoy, 24 de septiembre, mi intención era hablaros de un nuevo proyecto en el que estoy inverso (si, ese al que nadie contesto). Pero, debido a la semana tan ajetreada que hemos tenido en el trabajo, me ha sido imposible terminarlo. Gafes del oficio.

Pero, en cambio, como ese proyecto tenía que ver con el patrimonio vizcaíno, pues hoy os hablo de otro tema que también tiene que ver con el patrimonio, en este caso que, como todos los otoños, ya se ha hecho público el programa de actividades para las jornadas europeas del patrimonio 2009 en Bizkaia. Este año el lema elegido por la diputación foral de Bizkaia para la temática de las visitas es Bizkaia a través de los caminos.

Con diversos itinerarios guiados, a través de sendas, por la costa, por el interior, por zonas industriales e incluso visitas “estáticas” a museos, las jornadas europeas son siempre una excusa perfecta para conocer un trozo de nuestro pasado. Personalmente las recomiendo encarecidamente, en este mismo blog escribí hace un par de años una reseña sobre uno de los itinerarios que se llevaron a cabo en las jornadas europeas del patrimonio, cuyo lema era Arquitectura defensiva y poblamiento. El enlace es este: Visita por Barakaldo.

Por cierto, a ver si “alguien” (y hay varios lectores de este blog que sabemos de sobra quién es ese “alguien”) sabe responderme a esta sencilla pregunta, ¿quién va encargarse de la visita que parte de Santa Águeda?

Era demasiado bonito…

Perpetrado el 19 de septiembre del 2009 por Aitortxu

Poco después de que A.H.V. cerrase en Julio de 1996 comenzó el desmantelamiento, demolición y venta de la que,probablemente, haya sido la empresa más importante de todo el estado. Así, los altos hornos, fueron o bien derribados o bien vendidos a paises con economías emergentes, como India y en las cuales la extracción de carbon es todavía muy barata y abundante y, por supuesto, el vivir está por encima de la ecología.

Poco se salvó de aquella industria. Lo mismo que se ha salvado del resto de insdustrias que marcaron Bizkaia y que propiciaron su despegue económico. De A.H.V. no queda ninguna nave industrial, ningún tren de laminación, ninguna bateria de Cocke… de la industria más emblematica de la historia de España solamente queda una cosa: un alto horno. El número 1.

Alto horno número 1

Alto horno número 1

Aitortxu

Consevado, es un decir, en unas más que pésimas condiciones durante 12 años, a la intemperie, llenandose de herrumbre, a merced de vandalos y personas de cierta etnia que gustan de vender chatarra, al final en 2008 se aprobó la rehabilitación del alto horno con el fin de transformarmo en un museo. Pero, poco dura la alegría en la casa del pobre, hoy me levanto con la noticia de que no existen fondos para rehabilitar el horno alto (habrá que ver en que o en quién se han gastado los 435.000 € que había prometido el ministerio de cultura) y que de momento la reconstrucción quedará parada. “De momento”, claro.

Era demasiado bonito que por fin nuestros políticos hiciesen algo por conservar el escaso patrimonio industrial que queda. Es feo, gris, no reporta beneficios económicos y ocupa bonito terreno que puede ser edificado por algún amigo, perdón, por algún amable constructor. El patrimonio industrial lleva todas las de perder porque es incomodo, recuerda a una época en la que Bizkaia y la margen izquierda en general era obrera y, eso, claro, a determinado partido político que dice ser socialista obrero le incomoda sobremanera, no sea que sus votantes de base comparen como eran los socialistas y obreros y por fin vean que hace muchos años que dicho partido ni es socialista y, mucho menos, obrero.

Pero mientrás, María Angeles, seguirá erguido, apagado, medio derruido y lleno de herrumbre, pero erguido. Recordando a todos que Sestao llegó a ser en su día la capital de la España industrial y que la margen izquierda fue forjada con hierro. Aunque algunos no quieran que se recuerde su pasado industrial.

Tropezando otra vez en la misma piedra

Perpetrado el 13 de septiembre del 2009 por Aitortxu

Uno de los recuerdos que guardo de mi infancia, de mi colegio, tenía que ver con una ventana del edificio donde estudiaba (echémosle que estando en 3º / 4º de EGB, hace dos eternidades, vamos). No es un recuerdo agradable.

Dicho recuerdo tiene que ver los objetos que adornaban todos los días esa ventana en particular, a donde los críos teníamos acceso sin problema alguno, ya que era una ventana baja. Y, esos objetos, eran como los de la fotografía, jeringuillas usadas por heroinómanos. Así, al alcance de cualquier mozalbete de 8 – 10 años. Eran los 80. Claro.

Los 80 causaron estragos: la crisis económica que había comenzado en los 70, que tuvo su máximo exponente en Euskadi en la reconversión industrial, dejo a la margen izquierda con tasas terribles de paro y una desesperanza que iba calando hondo en los jóvenes que veían como la industria que había sustentado la comarca y que había sido los pilares sobre los que se basaban toda la economía se derrumbaba como un castillo de naipes.

Jeringuilla

No son los años 80, es el año 2009 Foto: Aitor Diez

Muchos jóvenes que sabían que su único futuro estaba en A.H.V., en la Naval, en la General, o en la Balco, de repente vieron como esas industrias languidecían o, directamente, desaparecían dejando tras de si solamente suelos contaminados con Lindane, grandes zonas del territorio llenos de ruinas de los antiguos pabellones industriales y muchos barrios de obreros degradados, con casas en ruinas que solamente querían ser ocupadas por gitanos. Y escogieron la salida fácil: la heroína.

La única metáfora capaz de hacer justicia a la cantidad de heroína que corrió en los años 80 en la margen izquierda es decir que era un río tan ancho como la propia desembocadura de la Ría del Nervión. El sólo consumo de heroína mataba miles de jóvenes vascos, especialmente en la margen izquierda. Hubo épocas en las que la droga se cortaba con matarratas, lo cual acarreaba todavía más muertes. Y, otras, en las que la droga era tan pura que también aumentaba el número de yonkis muertos. A esto hay que sumarle el descubrimiento por esa época del SIDAV.I.H. Un mal cóctel.

El País Vasco y la margen izquierda más concretamente fueron de las zonas más castigadas de toda España. Tiene su explicación, y en parte tiene que ver con los estilos musicales. No es baladí que la fuerza del punk en España estuviese localizada en los años 80 y en la margen izquierda.

El punk surgió en el Reino Unido debido a la gran reconversión industrial de los años 70, con el no future como lema. No es de extrañar, pues, que cuando la reconversión industrial que propició el punk en el Reino Unido afectó a España, el punk surgiese en las zonas donde la reconversión industrial y la crisis fue más grave: el País Vasco y Cataluña. Así, a finales de los 70 – principios de los 80, Zarama llega desde el barrio conflictivo por excelencia de Santurce: Mamariga, zona de donde más adelante también surgiría otro grupo mítico del punk como lo fue Eskorbuto.

Por lo tanto, la margen izquierda se encontró en la década de los años 80 con unos pueblos superpoblados, muy contaminados y que la reconversión industrial dejo sin recursos económicos para atender las necesidades de poblaciones tan grandes. Además el constante clima de violencia que se vivía en las calles, con manifestaciones violentas, quema de autobuses, atentados, etc., acrecentaba todavía más esa sensación de estar ante un panorama sin salida, realidad social que quedaba refrendada por el surgimiento y la fuerza que el punk tenía en la comarca. La heroína era simplemente el siguiente paso. Que los patios de los colegios amaneciesen llenos de agujas utilizadas, también. O la inseguridad que se comenzó a vivir en determinadas zonas que antes simplemente eran zonas obreras.

Y hoy leo en el periódico que el consumo de la heroína está repuntando de nuevo, después de unos cuantos años de descenso. Justamente cuando vuelve una época de crisis, justo cuando el paro se dispara, el no future de nuevo. Pero no hemos aprendido nada, nos hemos olvidado de lo que pasó en los años 80 y que al final del túnel siempre hay una salida (y no es la heroína, precisamente). O quizá, como ya no sufrimos los estragos de esa maldita droga ni vemos jeringuillas en los colegios, nos da igual, volvemos a tropezar en la misma piedra. Hasta que de nuevo volvamos a ver yonkis pinchándose en los soportales de los edificios, o en las esquinas solitarias, o a pie de vía como se pueden ver ya en Barakaldo. Y hasta que de nuevo vuelvan las jeringuillas a los colegios o a los parques donde juegan los niños.

Quizá alguna vez aprendamos la lección, pero hasta entonces sufriremos nuestro analfabetismo como especie. Y lo peor es que nos lo tenemos merecido.

Ecología del siglo XXI

Perpetrado el 7 de septiembre del 2009 por Aitortxu

Existen palabras que son un potosí. Son palabras que, con su solo pronunciamiento, podemos conseguir lo que queramos del resto de personas. Y, como los políticos y demás ralea que gusta de dominar al rebaño en el que nos hemos convertido el resto de la sociedad, no son precisamente tontos, saben utilizarlas. En su provecho, por supuesto.

Por ejemplo, terrorismo. Probablemente la mejor de ellas. Gracias a esta palabra los derechos civiles de millones de seres humanos pueden ser pisoteados sin pundonor alguno. Si no, que se lo digan a aquellos que viajen en avión: en nombre de tan temida palabreja no se pueden llevar líquidos, como agua, porque puede ser un explosivo. Pero, tranquilos, que si se puede comprar agua en las tiendas del propio aeropuerto. Al precio que ellos marcan, por supuesto. También deberá el pasajero ceder ante cualquier violación de su intimidad (lo que incluye, en algunas ocasiones, ciertas oquedades corporales que no voy a nombrar pero que seguro que todos nos imaginamos) y poner cara de gilipollas cuando le requisen los datos que lleva en el disco duro de su ordenador. No importa la importancia, valga la redundancia, de dichos datos. Luego, que nadie se extrañe de porque esa idea tan original cuyo desarrollo llevabas en tu ordenador, de repente, ha sido clonada por alguna compañía del país que visitabas.

Y, lo peor, es que nadie se queja. Y si lo hace, simplemente, se nombra la palabra mágica: terrorismo. Y ya está. Ya dejamos que nos hagan de todo. O que se lo hagan al vecino, que total, algo habrá hecho.

Pero no es de este tipo de palabreja de la cual quiero hablar, no. Hoy quiero hablar de otra diferente, pero que no le anda a la zaga al término antes mencionado, hoy quiero hablar de ecología, que parece que es una palabra que se acaba de inventar y que todo el mundo debe utilizar para quedar bien (como les pasa a los políticos con otra palabra, democracia, cuyo significado muchos desconocen pero que todos mencionan al menos unas 20.534 veces en cada frase).

La última empresa en querer explotar ese filón que es la palabra ecología, ha sido Carrefour, o el Pryca, para los despistados como yo. Su apuesta de marketing, perdón, ecológica, es muy sencilla, a partir de ya no facilitan bolsas de plástico a sus clientes para llevar la compra. Y, tienen razón, es muy ecológico. Pero el problema es que a Carrefour, como a otros tantos, la ecología, como lo diría sin ser soez… se la suda. Vale, de acuerdo, he sido soez.

La verdadera razón de dejar bolsas de plástico es, simple y llanamente, ahorrarse los 5 millones de euros anuales que dichas bolsas cuestan. Ya si además, a ello le sumamos las nuevas bolsas de tela que venden, pasan de gastarse 5 millones de € a tener beneficios. Los de Mediamarkt no lo se, pero ellos está claro que no son tontos.

Las bolsas de plástico no son ecológicas, de acuerdo. Pero, por ejemplo, en mi casa se reutilizan para tirar la basura. O para llevar un libro, para envolver los tuppers de comida, etc… Y las que no, van a los contenedores de reciclaje. Creo que se puede decir que ninguna de las bolsas de plástico que hay en mi casa, sean de Carrefour, Eroski o de la tienda de debajo de mi casa, acaban en los vertederos. A no ser que la empresa que debería reciclarlas las tire. Que también puede ser. Y eso nos lleva a otra cuestión, si dejan de darnos bolsas de plástico… ¿que vamos a utilizar para tirar la basura? la respuesta está clara, al menos para Carrefour: bolsas de basura, que hasta ahora no se vendía ni una. Que, por cierto, son del mismo material que las que daban gratuitamente: de plástico.

Así que, de repente, resulta que no es que a Carrefour le importe el medio ambiente. Prueba de ellos son esos mega folletos que siguen repartiendo y que para nada son ecológicos. Una verdadera apuesta por la ecología contemplaría la total eliminación de dichos folletos, que para eso existe internet. O, ya puestos, que los directivos de Carrefour utilicen coches ecológicos, nada de Mercedes, ni Ferraris, etc… que esos si que contaminan mucho.

Y quién dice Carrefour dice, por ejemplo, la BBK, que cobran un extra a sus clientes por enviar extractos bancarios a los domicilios. Para salvar los bosques, dicen. Pero no tienen ningún cargo de conciencia con los árboles que dicen defender cuando lo que envían es publicidad. Debe ser que la publicidad no destruye árboles, como las bolsas de basura del Carrefour.