Entradas públicadas en el mes de enero, 2010

Viaje a Madrid (y IV) – Los dobles de Michael

Perpetrado el 28 de enero del 2010 por Aitortxu

Nuestro viaje a Madrid coincidió con la festividad del día de Todos los Santos, Halloween o Samhain, como cada uno quiera llamarlo. Aunque si somos fieles a la realidad y teniendo en cuenta el lugar y el momento, lo que se festejaba era Halloween, al más puro estilo norteamericano, además.

El parque Warner se engalana todos los fines de semana de octubre con sus más sangrientas, fétidas y rasgadas vestiduras para sumergir de lleno al visitante en el más genuino ambiente norteamericano de Halloween, teniendo lugar la noche del 31 de octubre la cumbre de tan terrorífica ambientación con la celebración de un desfile del terror.

Ya, desde la mañana, se veía a muchísima gente, jóvenes, familias enteras, etc… disfrazadas para la ocasión o simplemente maquilladas y la estrella era, como no, Michael Jackson y sus zombis de Thriller. Que empacho, por favor, de Thriller, no quiero volver a escuchar esa canción ni ver a nadie disfrazado de Michael Jackson en diez años, por lo menos. Por favor.

A lo largo del día de organizan diferentes espectáculos con la temática del mundo de terror como tema, obviamente muy light ya que la mayoría van dirigidos a todo el público, es decir, a los críos, como una especie de taller para enseñar a los críos a bailar el Thriller.

También, en esta fecha tan señalada, se abre al público la única atracción que permanece cerrada en el parque el resto del año: el túnel del terror. No creo necesario el tener que explicaros sobre que trata la atracción, por cierto, creo recordar que una de las pocas atracciones para adultos del parque.

Aunque, para un servidor, más que un fin de semana terrorífico fue el fin de semana de la salsa de tomate, las caras pintadas de blanco y de odiar a Michael Jackson, que parece que son los iconos del terror: sangre, caras pálidas y Michael Jackson. Habrá que recomendar, un día de estos, algunas películas buenas de Terror.

Orduña nevado

Perpetrado el 17 de enero del 2010 por Aitortxu

Hablar de propósitos de año nuevo es tan tradicional en esta época como lo pueden ser las el comer las uvas en nochevieja o el carbón de la noche de Reyes.

Todos nos hacemos nuestros propios propósitos, además de los clásicos: adelgazar, aprender inglés, cuidarse, ser más aplicado en los estudios, dejar de fumar… y un laaaaaaaaaaaaargo etcétera. Y luego están los propósitos, digamos, personales.

Uno de mis propósitos personales de este año es viajar más en tren, conocer más los caminos de hierro españoles. Y parece que lo estoy cumpliendo, siempre que el tiempo me lo permite, claro.

El año lo termine en Orduña y mi idea era comenzarlo subiendo el puerto de Orduña hasta Miranda de Ebro, la estación de ferrocarril más importante del norte de España. Tenía dos planes: uno consistía en viajar desde Bilbao en un S-120 o S-130 hasta Miranda y así matar dos pájaros de un mismo tiro, el viajar en una unidad en la cual nunca he viajado a una estación en la cual nunca he estado y el segundo plan consistía en ir en autobús hasta Vitoria y, después de fotografiar los trenes y la estación patatera viajar en un regional hasta Miranda de Ebro y, después, volver a través de Orduña hasta Bilbao en el Arco o el diurno.

Pero con el tiempo que hizo el fin de semana pasado no ha hubo más alternativa que improvisar.

Panorámica de la estación de Orduña después de estar toda la noche nevando

Panorámica de la estación de Orduña después de estar toda la noche nevando, con solamente dos vías operativas.

Foto: Aitortxu.

La previsión del tiempo era de nieve en cotas de 100 mts. incluso a nivel del mar, con lo que cabía la posibilidad de que nevase en el BPT. Al levantarme el sábado por la mañana veo que si ha nevado en el BPT pero que no ha cuajado. Descartamos el coche para llegar a Miranda de Ebro porque quién sabe que puede pasar en Altube o una vez pasado Altube, pero la alternativa del tren, ya sea siguiendo el plan uno o el plan dos empieza a flaquear por un punto crucial: la vuelta a Bilbao. Finalmente decido ir a Orduña en una de las 446 que cubren el servicio de cercanías esperando encontrar nieve en una zona que tenía previamente explorada de mi anterior visita a la ciudad vizcaína y dejar la visita a Miranda de Ebro para días más cálidos.

Al llegar a Barakaldo la primera sorpresa del día: la 319 que suele estar ahí apartada de reserva, no está. Lo más seguro es que la hayan subido de exploradora a Orduña para ir despejando la vía a medida que esta se cubra de nieve.

Hace mucho frío y en las traviesas de madera del apartadero de Lutxana empiezan a verse los primeros copos de nieve. A partir de Arrigorriaga la nieve comienza a estar presente en los taludes de al lado de las vías y ya, a partir de Llodio, todo el paisaje se vuelve blanco. La dodotis va subiendo a Orduña a buen ritmo mientras escupe polvo de nieve a medida que va “limpiando” la vía a su paso. Llegamos a la estación de Orduña donde la playa de vías está cubierta por unos 15 cms. de nieve, el andén de la vía dos está desaparecido en combate debajo de la nieve y de la vía dos solamente se ven los carriles.

Salgo a toda prisa ya que tengo diez minutos para llegar al punto desde donde quiero fotografiar el patito, a la salida de la estación de Orduña. Lo que la semana anterior era una carretera con una acera muy ancha es ahora un sendero blanco de 10 cms. de nieve. A duras penas consigo llegar a la atalaya que tenía “fichada” para fotografiar el patito pocos minutos antes de que pase… o que debería haber pasado. Comienza a nevar y nada, no pasa el patito. Me entretengo sacando fotografías de la virgen, de Orduña, etc… no pasa el patito. Utilizo el reclamo universal para atraer patos, es decir, hacer “cua, cua” a ver si pasa el patito. Nada. Y comienzo a no sentir el culo. O como quiera que se tenga que nombrar esa parte del cuerpo en una página web.

Por fin, con media hora de retraso, justo cuando deja de nevar y hay un poco más de luz, pasa el patito, el Alvia S-130 dirección Madrid, que comparado con la nieve no parece tan blanco.

S - 130 comenzando a subir Orduña

El Alvia destino Madrid, servido por una unidad S – 130, comienza a subir el puerto de Orduña. Las unidades S – 130 son apodadas “patitos” debido a su morro.

Foto: Aitortxu.

De vuelta de nuevo a la estación para ver si pasa el Arco, el tercer tren matinal que sale de Bilbao dirección Miranda de Ebro, paro primero a fotografiar un poco a esa Orduña blanca que me he encontrado esta mañana de sábado. Me cruzo con las primeras personas que comienzan a subir al monte con sus perros, con los que salen a fotografiar su pueblo nevado o con aquellos que intentan conducir por la pista de hielo en la que se han convertido las calles de Orduña.

Después de hora y pico esperando al Arco, le pregunto al factor de Orduña, que había salido para dar salida a una dodotis que iba a Bilbao, si el Arco iba a pasar. Me dice que no, que el maquinista no ha podido llegar a Miranda y que lo han cancelado. Bien. Y yo jugándome una gripe de aúpa por un tren cancelado.

Muy amable, el factor me comenta que el Alvia que tiene que bajar a Bilbao lleva más de 60 minutos de retraso… y todavía está en Valladolid. Le pregunto si la 319 está de exploradora a lo que me responde que hay una 333… ¿Una 333? Por Dios, digoooo, por Terry Pratchett, ¡es una pieza con la que no cuento en mi colección! la siguiente pregunta que le hago es que decoración tiene la 333, “¿taxi, pantone?”, “Una de esas amarillas…”, me responde el Señor factor (más tarde, en casa, me enteraré que la “amarilla” era la 319.208, la de Barakaldo, y que la 333 era con decoración pantone).

Y ahí comenzó una titánica pelea entre mi culo, mis piernas y mi cabeza por una parte y mi corazón por otra: los primeros tenían frío, querían un café y largarse para casa de una vez, el segundo quería cobrarse una nueva pieza ferroviaria. Fue titánica, si, pero breve. En cuanto quise darme cuenta estaba en la cafetería más cercana pidiendo un café. Lo siento 333, otra vez será.

Continuará… en Miranda de Ebro.

Viaje a Madrid (y III) – Entre montañas rusas

Perpetrado el 14 de enero del 2010 por Aitortxu
Logo Warner

Entrada al parque Warner

Foto: Aitortxu.

Los dos días del fin de semana los utilizamos para ir al parque de atracciones Warner, que aprovechando la festividad celta de Samhain, es decir, lo que los americanos llaman Halloween, ambienta el parque en escenas de terror, animando a sus visitantes a ir disfrazados, maquillados, etc…

Situado a escasos kilómetros de Madrid capital, la mejor manera de llegar al parque es por ferrocarril, ya que existe una linea de cercanías que parte de Pinto (a donde puede llegarse fácilmente desde Madrid también mediante los trenes de cercanías) y llega hasta la misma puerta del parque de atracciones. En caso de optar por el coche, tampoco tiene perdida, existiendo autopista hasta la entrada del parque. Eso si, en caso de ir en coche habrá que pagar los, a mi juicio, muy excesivos 8 € que cuesta el parking.

La comida, simple y llanamente es horrible y muy excesivamente cara (30€ por dos menús compuestos por patatas fritas, hamburguesa made in McDonals y bebida). Las maquinas expendedoras son un atraco a mano armada (casi 3€ un botellín de Coca – Cola) y el servicio del bar (ambientado en el Casablanca) que existe en el parque es muy pésimo: directamente no atienden a los clientes.

En cuanto a las atracciones el parque está orientado a todo tipo de público, desde atracciones para los más pequeños (que incluyen incluso mini-montañas rusas) hasta montañas rusas solamente aptas para determinadas personas. También cuenta con numerosos espectáculos, algunos fijos y otros que se realizan especialmente en la temporada de Halloween. El éxtasis de dicha temporada tiene lugar la noche del 31 de octubre, cuando se realiza el desfile de Halloween.

Personalmente las atracciones que me gustan son aquellas que hacen que el cuerpo segregue adrenalina a raudales, con la consiguiente producción de endorfinas. Y para ello nada mejor que te suelten a 50 mts. de altura en un tren a 100 km/h, con el viento azotándote todo el cuerpo, y experimentar varios Gs de fuerza. Así que las montañas rusas y yo somos buenos amigos. Muy buenos amigos.

En el parque Warner podemos encontrar 4 montañas rusas, digamos que, serias (tres de metal y una de madera) y un par de agua. Huelga decir que en estas últimas saldremos bastante mojados de ellas. Todas las montañas metálicas se encuentran en la zona de Super Heroes,excepto Stunt Fall, en la zona de los estudios.

Montaña rusa Superman

La montaña rusa “Superman, la atracción de acero”, la más divertida de todas.

Foto: Aitortxu.

Probablemente la más asequible, por ser la más clásica, pero no por ello menos divertida, es la de Superman: la atracción de acero. Con un tren clásico en el que vamos sentados, exceptuando que no tiene suelo y las piernas van sueltas, el tren es soltado a 100 km/h desde 50 mts. de altura, después de la subida traqueteante de rigor, para poder ganar la velocidad suficiente que permita al tren realizar los diferentes loopings y rizos de cualquier montaña rusa que se precie. El rodaje del tren es muy suave, apenas traquetea y hay momentos en los cuales el tren es frenado a propósito para disminuir los Gs que afectan a los pasajeros. Después de varios viajes, el cuerpo se acostumbra y la suave caricia del viento incita a una relajación profunda. Muy divertida.

Cerca de Superman se encuentra la montaña rusa de Batman – La fuga, menos asequible al público en general ya que el tren carece de suelo y los raíles son superiores. Esta característica confiere a dicha montaña rusa una suavidad exquisita tanto en giros como en rodadura, pero impresiona mucho más al no ver el pasajero nada entre sus pies y el suelo. El recorrido se hace bastante corto y para los que no nos impresione el hecho de que el raíl es superior, la suavidad de la atracción la convierte en un mero juguete. A su favor está la entrada a la atracción, oscura, gótica muy al estilo del Batman de Tim “fucking” Burton.

En cuanto a la tercera en discordia, Stunt fall, está compuesta únicamente de rizos y loopings y la mitad del trayecto el tren va marcha atrás. La inercia se consigue subiendo el tren a una torre y dejándolo suspendido durante unos segundos en un ángulo de 90º, con los pasajeros mirando hacía el suelo, hasta que es soltado. Es la atracción que más impresiona del parque, ya que sumado a los constantes giros bruscos, la impresión de estar colgado a 90º y que los raíles son también superiores, hace de está montaña rusa la más fuerte de todo el parque y la menos recomendada para el público en general.

Montaña rusa Stunt Fall

La montaña rusa “Stunt Fall” no apta para cualquier persona.

Foto: Aitortxu.

La cuarta montaña rusa, la Coaster Express, es la típica montaña rusa de madera, más familiar pero muy impactante debido al crujir de los vagones y las grandes vibraciones que tiene, que en la parte posterior del tren pueden llegar a ser realmente incomodas y dolorosas (doy fe de ello) especialmente en las curvas más peraltadas. Carece de loopings y rizos siendo la montaña rusa más lenta y más baja del parque, pero la más larga. Su sistema de sujeción, mediante el típico seguro de metal a la altura del estomago puede resultar realmente incomodo en algunos momentos del recorrido. Actualmente está parada.

Y si sois yonkis de la adrenalina como un servidor y no habéis encontrado el chute perfecto al montaros en estas cuatro montañas rusas siempre os quedará la Venganza del Enigma, una torre elevada de 115 mts. de altura (100 mts. de caida efectiva) con tres modalidades de lanzamiento / caída que se van alternando durante el día. En la entrada del parque se puede encontrar las horas de funcionamiento de cada modalidad, que son tres:

  • Space Shot: lanzamiento hacía arriba para posteriormente bajar en caída libre, volver a ascender, volver a caer, como si rebotásemos contra el suelo.
  • Turbo Drop: caída libre desde la parte superior.
  • Combo: una mezcla de los dos, se lanza la atracción hacía arriba y después del primer rebote un enganche sube lentamente el carro hasta arriba del todo.

El lanzamiento se hace mediante aire comprimido por lo que el zumbido de la atracción es constante e incluso asusta cuando el aire empieza a ser almacenado para liberarlo en el lanzamiento. Entre el momento en el que el lanzamiento acaba y el descenso comienza pueden llegar a sentirse 3 o 4 segundos de ingravidez y las vistas desde arriba son inigualables. No es una atracción apta para cualquiera, pero el que la prueba repite. Varias veces. Vuelvo a dar fe de ello.

Orduña

Perpetrado el 13 de enero del 2010 por Aitortxu

La estación de ferrocarril de Orduña es principio y es fin. Es el principio del puerto de Orduña, una sucesión de curvas en rampa que permite subir el tren a la meseta, y es el fin del nucleo de cercanias de Bilbao.

Estación de ferrocarril de Orduña

La estación de Ferrocarril de Orduña, extremo de la línea C3 de Cercanias Bilbao y estación de paso de la línea Bilbao a Tudela.

Foto: Aitortxu

Punto clave de la linea de Bilbao a Tudela, que gracias a la gran planificación de los Caminos de Hierro españoles, para ir de Bilbao a Tudela hace falta pasar primero por Miranda de Ebro y Logroño, la estación de Orduña recibio sus primeros trenes en marzo de 1865, fecha en la que se inauguró la anteriormente citada línea de ferrocarril que permitió conectar la meseta y el resto de España con el nucleo industrial de Bilbao primero y con la zona minera y la margen izquierda después, cuando se construyó el FF.CC. de Bilbao a Portugalete.

Aunque el trazado que permite salvar el puerto de Orduña apenas haya variado desde el Siglo XIX (por cierto, ya va siendo hora…) y que los trenes tarden dos horas en ir de Bilbao a Miranda de Ebro (hecho total y absolutamente lamentable), la estación de Orduña es un lugar magnifico para pasar el tiempo. Si te gustan los trenes, claro. Y también es un buen lugar para fotografiarlos.

Así que con esta idea comienzo la jornada en una UT 446 camino de Abando donde cambiaré a otra UT 446 que me dejará en Orduña. El día está muy encapotado y cuando llego a la única ciudad vizcaína el día amenaza tormenta, aunque aguanta.

En la lista hay bastantes piezas a cobrar: el Alvia de la mañana a Madrid, el Arco, un bobinero, el Picasso y un par de mercantes de los que desconozco su composición.

Mientrás voy haciendo boca con unas cuantas fotografías de la infraestructura de la estación y encuentro un lugar adecuado para fotografíar el S-130, empiezan a caer unas gotas. Indudablemente ese es el momento en el que el Alvía decide pasar por Orduña, parando de llover nada más pasar el mini-pato. Es algo que genealmente nunca falla, si se pone a llover en algún momento del día es cuando va a pasar un tren.

Gran parte de la caza de trenes consiste en esperar, en dar vueltas y vueltas por los andenes o por las cercanias de la estación buscando una buena composición, así que mientrás llega el Arco me dedico a eso, a dar unas cuantas vueltas por la estación. Hasta que al final llega el Arco Bilbao – Vigo, con su caracteristico, triste y patético único vagon remolcado por una locomotora de la serie 252, capaces de arrastrar trenes de 500 tn. Si eso no es despilfarro energético, no se lo que es.

La siguiente composición en pasar sería una locomotora eléctrica de la serie 253 de Renfe operadora arrastrando un bobinero de la acería compacta de Bizkaia, en Sestao. El ruido que hacía era ensordecedor e incluso una vez pasada la estación seguía escuchándose el traqueteo de los vagones y el pitido de la locomotora a medida que comenzaba su ascensión al puerto.

Esperando que llegase otro mercancías, de repente, veo que el semáforo de salida dirección Bilbao se pone en verde y comienza a escucharse un lejano zumbido. Mientras me cambio corriendo de andén el zumbido cada vez es mayor hasta que por el extremo de la estación en la que comienza el puerto de Orduña aparece una locomotora eléctrica de la serie 252 con 4 coches 10.000: el estrella Picasso.

Estrella Picasso

El Estrella Picasso, procedente de Málaga, a punto de llegar a su destino.

Foto: Aitortxu

El Estrella Picasso es uno de los últimos estrellas que quedan en el país y el más largo que sale / llega a Bilbao. No tiene un horario fijo y solamente presta servicio en fechas vacacionales. Es de los pocos trenes que pueden llamarse así ya que aunque cuatro coches no sea mucho, por lo menos no son solamente un vagón.

Y ahí se acabo el día. De nuevo a la UT 446 para volver a Bilbao y de ahí en otra UT 446 a Portugalete de nuevo. Hasta el próximo día de caza.