La estación de ferrocarril de Orduña es principio y es fin. Es el principio del puerto de Orduña, una sucesión de curvas en rampa que permite subir el tren a la meseta, y es el fin del nucleo de cercanias de Bilbao.
La estación de Ferrocarril de Orduña, extremo de la línea C3 de Cercanias Bilbao y estación de paso de la línea Bilbao a Tudela.
Foto: Aitortxu
Punto clave de la linea de Bilbao a Tudela, que gracias a la gran planificación de los Caminos de Hierro españoles, para ir de Bilbao a Tudela hace falta pasar primero por Miranda de Ebro y Logroño, la estación de Orduña recibio sus primeros trenes en marzo de 1865, fecha en la que se inauguró la anteriormente citada línea de ferrocarril que permitió conectar la meseta y el resto de España con el nucleo industrial de Bilbao primero y con la zona minera y la margen izquierda después, cuando se construyó el FF.CC. de Bilbao a Portugalete.
Aunque el trazado que permite salvar el puerto de Orduña apenas haya variado desde el Siglo XIX (por cierto, ya va siendo hora…) y que los trenes tarden dos horas en ir de Bilbao a Miranda de Ebro (hecho total y absolutamente lamentable), la estación de Orduña es un lugar magnifico para pasar el tiempo. Si te gustan los trenes, claro. Y también es un buen lugar para fotografiarlos.
Así que con esta idea comienzo la jornada en una UT 446 camino de Abando donde cambiaré a otra UT 446 que me dejará en Orduña. El día está muy encapotado y cuando llego a la única ciudad vizcaína el día amenaza tormenta, aunque aguanta.
En la lista hay bastantes piezas a cobrar: el Alvia de la mañana a Madrid, el Arco, un bobinero, el Picasso y un par de mercantes de los que desconozco su composición.
Mientrás voy haciendo boca con unas cuantas fotografías de la infraestructura de la estación y encuentro un lugar adecuado para fotografíar el S-130, empiezan a caer unas gotas. Indudablemente ese es el momento en el que el Alvía decide pasar por Orduña, parando de llover nada más pasar el mini-pato. Es algo que genealmente nunca falla, si se pone a llover en algún momento del día es cuando va a pasar un tren.
Gran parte de la caza de trenes consiste en esperar, en dar vueltas y vueltas por los andenes o por las cercanias de la estación buscando una buena composición, así que mientrás llega el Arco me dedico a eso, a dar unas cuantas vueltas por la estación. Hasta que al final llega el Arco Bilbao – Vigo, con su caracteristico, triste y patético único vagon remolcado por una locomotora de la serie 252, capaces de arrastrar trenes de 500 tn. Si eso no es despilfarro energético, no se lo que es.
La siguiente composición en pasar sería una locomotora eléctrica de la serie 253 de Renfe operadora arrastrando un bobinero de la acería compacta de Bizkaia, en Sestao. El ruido que hacía era ensordecedor e incluso una vez pasada la estación seguía escuchándose el traqueteo de los vagones y el pitido de la locomotora a medida que comenzaba su ascensión al puerto.
Esperando que llegase otro mercancías, de repente, veo que el semáforo de salida dirección Bilbao se pone en verde y comienza a escucharse un lejano zumbido. Mientras me cambio corriendo de andén el zumbido cada vez es mayor hasta que por el extremo de la estación en la que comienza el puerto de Orduña aparece una locomotora eléctrica de la serie 252 con 4 coches 10.000: el estrella Picasso.
El Estrella Picasso, procedente de Málaga, a punto de llegar a su destino.
Foto: Aitortxu
El Estrella Picasso es uno de los últimos estrellas que quedan en el país y el más largo que sale / llega a Bilbao. No tiene un horario fijo y solamente presta servicio en fechas vacacionales. Es de los pocos trenes que pueden llamarse así ya que aunque cuatro coches no sea mucho, por lo menos no son solamente un vagón.
Y ahí se acabo el día. De nuevo a la UT 446 para volver a Bilbao y de ahí en otra UT 446 a Portugalete de nuevo. Hasta el próximo día de caza.
